"Nuestra patria no se negará nunca a trabajar por la paz, a discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar jamás a un átomo de su moral, su dignidad, su soberanía y sus principios. Nuestra patria no negará tampoco su cooperación a fórmulas que contribuyan a superar las tensiones en nuestra área y en el mundo. Consideramos un deber ineludible de todos los pueblos y sus estadistas luchar por el porvenir y la supervivencia de la humanidad, nunca antes tan mortalmente amenazada. Nosotros mismos necesitamos paz. La paz significa para nuestro pueblo un brillante y seguro porvenir. Pero la paz no se conquista con claudicaciones ni concesiones a la agresividad imperialista. Las concesiones al agresor solo estimulan sus morbosos designios y abren el camino al yugo, la opresión y la rendición."

“(…) la realidad histórica es que la idea de aplastar por la fuerza a las revoluciones, formó parte siempre de la filosofía y del pensamiento del imperialismo y de todos los sistemas reaccionarios a lo largo de la historia”.

“(…) sin la decisión de luchar, de resistir y de pagar el precio que fuera necesario por nuestra Revolución e independencia, creemos que nuestra Revolución no habría podido mantenerse en las difíciles condiciones en que surgió y se desarrolló, a pocas millas del país imperialista más poderoso de la Tierra. Creo que ese espíritu de nuestro pueblo ha sido un factor decisivo, primero en la supervivencia, y después en el impulso y desarrollo de la Revolución”.

"Pero la paz no se obtiene con debilidades, la paz se obtiene con la firmeza, la valentía y la decisión de los pueblos. Creo que eso ha caracterizado a nuestra Revolución en estos 25 años. Sin esa línea firme, sin la decisión de luchar, de resistir y de pagar el precio que fuera necesario por nuestra Revolución e independencia, creemos que nuestra Revolución no habría podido mantenerse en las difíciles condiciones en que surgió y se desarrolló, a pocas millas del país imperialista más poderoso de la Tierra. Creo que ese espíritu de nuestro pueblo ha sido un factor decisivo, primero en la supervivencia, y después en el impulso y desarrollo de la Revolución."

“El que necesita las armas es el imperialismo, porque está huérfano de ideas. Para mantener este sistema oprobioso, para mantener todas estas situaciones de las que se han hablado aquí, necesita las armas, tiene que mantenerlas mediante la fuerza.”

“El que necesita las armas es el imperialismo, porque está huérfano de ideas. Para mantener este sistema oprobioso, para mantener todas estas situaciones de las que se han hablado aquí, necesita las armas, tiene que mantenerlas mediante la fuerza; pero si hay ideas, si existen ideas se pueden defender esas ideas y se pueden hacer que triunfen las ideas; las ideas no necesitan ni de las armas, en la medida en que sean capaces de conquistar a las grandes masas. La contradicción entre socialismo y capitalismo nadie puede pensar en resolverla por la fuerza, hay que estar loco para pensar en eso; y los que piensan en eso son los imperialistas, por ello mantienen bases militares en todas partes del mundo, amenazan a todo el mundo, intervienen en todas partes.”

"Si el socialismo no aspira a quitarle nada a nadie, ni un pedazo de tierra a nadie, ni explotar el trabajo y el sudor de nadie, realmente, ¿para qué necesita armas? Solo el imperialismo con sus continuas agresiones y amenazas es responsable de nuestros gastos en armas."

“En esas regiones del mundo donde quiere el imperialismo imponer guerras locales o de baja intensidad, como suele calificarlas con cinismo a partir de sus concepciones cobardes y oportunistas, los pueblos nos encargaremos de no permitírselo jamás”.

“Nuestra liberación no es un don que se deba a la gracia o al permiso del imperio, es resultado de nuestras luchas por conquistarla o mantenerla, es fruto de la sangre y de la vida de muchos de los mejores hijos de nuestros pueblos. Y ese derecho no podrán nunca arrebatárnoslo”.

“Hoy somos un bastión inexpugnable que a ningún precio podría jamás el imperialismo destruir ni aplastar”.

“¡El futuro no pertenece a los reaccionarios, ni a los imperialistas, ni a los racistas, ni a los fascistas! ¡El futuro pertenece a la independencia de los pueblos, al progreso, a la paz, al socialismo y al internacionalismo!”

“En esta hora suprema y decisiva para todos los pueblos, es precisamente el imperialismo y no el socialismo quien se niega a poner fin a los ensayos nucleares, y quien rechaza la única política coherente, lógica y aceptable para la humanidad: cesar la carrera armamentista, prohibir las armas químicas y otros medios de destrucción masiva, reducir significativamente las armas convencionales e iniciar un programa para la total eliminación de las armas nucleares en el más breve tiempo posible. Esta es la aspiración más sentida, no solo de los hombres que construyen el socialismo, sino de todas las personas responsables y sensatas de la Tierra”.