"Nada hay más inhumano en la historia del mundo que el propio sistema capitalista e imperialista, que nació, como dijo Marx, chorreando sangre y lodo por todos sus poros".
"El Gobierno de Estados Unidos enarbola ahora la consigna de los derechos humanos. Nosotros, marxista-leninistas, que hemos hecho del hombre, su bienestar material y espiritual, sus derechos económicos, sociales y políticos, la razón de ser de nuestras vidas; que luchamos por la supresión de toda forma de explotación del hombre por el hombre, estaremos siempre, por supuesto, en favor de reales y verdaderos derechos humanos. (…) Con eso los regímenes capitalistas, neocolonizados, proimperialistas y el de los propios Estados Unidos, serían un poco menos inhumanos. Pero está por demostrar que un régimen burgués, imperialista y guerrerista pueda prometer verdaderos derechos humanos a alguien en el mundo, dentro y fuera de sus fronteras, porque tal sistema existe solamente para servir, utilizando todos sus recursos y medios en el interior y en el exterior, los derechos y los intereses del gran capital."
"Para nosotros los marxistas, la guerra y las armas están indisolublemente asociadas en la historia al sistema de explotación del hombre por el hombre y a la sed insaciable que tal sistema entraña de apoderarse de los recursos naturales de otros pueblos. "
"[…] Los imperialistas se asustan si hay marxista-leninistas, se horrorizan, y si ven a un marxista-leninista están viendo una especie de fantasma, el demonio en persona, pierden el sueño; y nosotros no nos asustamos cuando vemos burgueses, nos reímos. Los reaccionarios cuando ven a un socialista, un comunista, un marxista-leninista, creen que se acabó la burguesía; y nosotros cuando vemos un burgués no creemos que se va a acabar el socialismo ni se va a acabar el comunismo. Porque la sociedad burguesa pertenece al pasado ya, igual que lo fue la sociedad esclavista, igual que lo fue la sociedad feudal. Llegará la época en que la humanidad diga: ¿y qué locura era aquello del capitalismo?"
“Una conciencia internacionalista implica la renuncia a los chovinismos; implica combatir los egoísmos nacionales, porque el egoísmo nacional no tiene nada de marxista, nada de leninista, nada de comunista”.
“Nadie quiere la guerra, nosotros no queremos la guerra, ningún hombre consciente quiere la guerra, ningún hombre consciente puede pensar que los problemas del mundo de hoy se puedan resolver mediante una conflagración mundial, y están dentro de los principios del marxismo-leninismo, la paz y la coexistencia pacífica. Nosotros no nos apartamos de esos principios, son también nuestros principios”.
"La proclamación de la revolución socialista y del marxismo-leninismo fue el resultado de un proceso revolucionario consecuente, porque sin socialismo y sin marxismo-leninismo es absolutamente imposible hablar de revolución."
“Nosotros no hemos renunciado a ninguna bandera del socialismo, a ningún ideal del socialismo, a ningún principio, deseo, espíritu de lucha, a la cultura que trajo al mundo el marxismo, el leninismo. No nos avergüenza hablar de marxismo ni nos avergüenza hablar de leninismo. […]”
“La ofensiva de masas y de ideas desatada en nuestro país es algo que no tiene precedentes. […] En ninguna época, en ningún otro sitio se entabló semejante contienda en el terreno de las ideas y de la ética entre un país tan poderoso y el pueblo de una pequeña Isla situada a solo 90 millas de sus costas.”
Documentos: Juramento de Baraguá, 15 de marzo de 2000.
"No renunciaremos nunca a los principios que adquirimos en la lucha por traer toda la justicia a nuestra patria poniéndole fin a la explotación del hombre por el hombre, inspirados en la historia de la humanidad y en los más preclaros teóricos y promotores de un sistema socialista de producción y distribución de las riquezas, el único capaz de crear una sociedad verdaderamente justa y humana: Marx, Engels y más tarde Lenin."
"Debo darle razón a Marx cuando esbozó la idea de que cuando existiera sobre la Tierra un régimen social verdaderamente racional, justo y equitativo, el ser humano habría salido de la prehistoria.”
“El odio a Batista por su represión y sus crímenes era tan grande, que nadie reparó en las ideas que expresé en mi defensa ante el Tribunal de Santiago de Cuba, donde incluso un libro de Lenin impreso en la URSS […] encontraron en las pertenencias de los combatientes. “Quien no lea a Lenin es un ignorante”, les espeté en medio del interrogatorio en las primeras sesiones del juicio oral, cuando lo sacaron a relucir como elemento acusatorio. Todavía me juzgaban junto a los demás prisioneros sobrevivientes.”