“Nuestro pueblo que ha aprendido en esta escuela de los últimos acontecimientos internacionales, sabe que a última hora, cuando su derecho ha sido negado, cuando sobre él se enciman las fuerzas agresivas, le queda el recurso supremo y el recurso heroico de resistir, cuando su derecho no sea garantizado ni en la OEA ni en la ONU”.

“La ONU es, dentro de la jerarquía de las organizaciones internacionales, la máxima autoridad; la ONU tiene autoridad, incluso, por encima de la OEA”.

“¿Qué defensa le quedaba a Cuba frente a esa realidad?  Acudir a la ONU, acudir a la ONU para denunciar las agresiones políticas y las agresiones económicas, para denunciar las incursiones aéreas de aviones piratas y para denunciar la agresión económica, amén de la interferencia constante del gobierno de Estados Unidos en la política de nuestro país, de las campañas subversivas que realiza contra el Gobierno Revolucionario de Cuba”.

“Es bueno que los pueblos recién ingresados a esta organización, los pueblos que inician ahora su vida independiente, tengan muy presente la historia de nuestra patria, por las similitudes que puedan encontrar en su camino”.

" (...) Pero Cuba es el país que ha librado la batalla por la paz en las Naciones Unidas. Cuba es el país, lo digo sin ninguna exageración, que ha tenido la actitud más responsable, que ha dado la batalla más seria por la paz en las Naciones Unidas."

“El anacrónico privilegio del veto y el uso abusivo del Consejo de Seguridad por parte de los poderosos, entronizan un nuevo colonialismo dentro de las propias Naciones Unidas.”

“Estamos viviendo una situación completamente nueva, realmente hoy no se puede hablar de un sistema de Naciones Unidas; no existe un sistema de Naciones Unidas, lo que existe realmente en la actualidad es un sistema de dominación de casi todos los países del mundo por un reducido grupo de potencias que, bajo la égida de Estados Unidos, la más poderosa de todas, determinan todos los asuntos de nuestro mundo”.

“Un orden legal mundial debe ser establecido contra el genocidio y los crímenes de guerra, con normas rigurosas y precisas, y un órgano de justicia absolutamente independiente bajo la supervisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas y nunca bajo el Consejo de Seguridad mientras exista el derecho al veto que concede privilegios excepcionales a solo cinco países, entre ellos la superpotencia hegemónica, que ha hecho uso de él más que los demás miembros permanentes del Consejo juntos” .

“Póngase fin cuanto antes al genocidio del pueblo palestino, que tiene lugar ante los ojos atónitos del mundo. Protéjase el derecho elemental a la vida de sus ciudadanos, de sus jóvenes y sus niños. Respétese su derecho a la independencia y a la paz, y nada habrá que temer de los documentos de las Naciones Unidas”.

“Bastaría devolverle a la Organización de Naciones Unidas las prerrogativas arrebatadas y que sea la Asamblea General, el órgano más universal y representativo de esa institución, el centro de esa lucha por la paz —no importa cuán limitadas facultades ostente por el arbitrario derecho al veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, la mayoría de ellos miembros también de la OTAN—, para erradicar el terrorismo con apoyo total y unánime de la opinión mundial”.

“Unámonos entonces los excluidos de siempre, para fundar un orden mundial justo, equitativo y sostenible. Preservemos y pongamos al servicio de los pueblos a las Naciones Unidas. Defendamos la paz. Luchemos por nuestros derechos, conscientes de que nada nos será donado de gratis.”

“En la etapa actual del mundo, cuando alrededor de doscientos países han sido reconocidos como Estados independientes con derecho a participar en la Organización de Naciones Unidas —ridícula ficción jurídica—, la única posibilidad de forjar una esperanza consiste en llevar a las masas, de forma serena y razonada, el hecho real de que todos los habitantes del planeta están corriendo el enorme riesgo”.