"Después de este largo trecho que ha andado la república, nos imaginamos aquellos hombres que hace más de medio siglo concibieron para su patria grandes realizaciones, por las cuales ellos se decidieron a entregarlo todo. ¿Qué cruzaba por la mente de aquellos revolucionarios? ¡Cuántas esperanzas! ¡Cuántos sueños de felicidad para su país! Cuántas ilusiones, sin pensar quizás en lo lejos que estaban de realizarse todavía, porque la patria plenamente libre, la república absolutamente independiente y soberana, el pueblo dueño de sus propios destinos, fue un sueño de aquel día”.
"Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión".
"No solo sabremos resistir cualquier agresión sino que sabremos vencer a cualquier agresión y nuevamente no tendriamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria, la de la libertad o la muerte, solo que ahora libertad quiere decir patria y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte"
“La Revolución tiene que librar la batalla en el exterior también para mantener bien informados a los pueblos. La Revolución tiene que buscar amigos en el exterior, tiene que buscar plumas brillantes, tiene que buscar escritores honestos, tiene que buscar todas aquellas personas que sean capaces de pensar honradamente y dar un juicio justo acerca de este proceso, para que nos visiten, para que vean la obra de la Revolución, porque cualquier persona honesta que visita Cuba, que recorra nuestras ciudades y nuestros campos, que conversa con el pueblo, es, con toda seguridad, un amigo de nuestra causa; es, con toda seguridad, un defensor de nuestra Revolución.”
“La Revolución tiene que librar la batalla en el exterior también para mantener bien informados a los pueblos. La Revolución tiene que buscar amigos en el exterior, tiene que buscar plumas brillantes, tiene que buscar escritores honestos, tiene que buscar todas aquellas personas que sean capaces de pensar honradamente y dar un juicio justo acerca de este proceso, para que nos visiten, para que vean la obra de la Revolución, porque cualquier persona honesta que visita Cuba, que recorra nuestras ciudades y nuestros campos, que conversa con el pueblo, es, con toda seguridad, un amigo de nuestra causa; es, con toda seguridad, un defensor de nuestra Revolución.”
“La Revolución no se hizo por ambiciones de poder, la Revolución se hizo por un objetivo, para realizar una tarea que reclamaba con urgencia nuestra patria. La Revolución se hizo para resolver los problemas de nuestro país y nosotros estábamos perfectamente convencidos de que, una vez finalizada la guerra contra la tiranía, nuestra lucha iba a ser de otro tipo: realizar la obra de la Revolución, dictar las leyes revolucionarias y hacerlas cumplir, llevar adelante nuestro programa.”
"Gracias a que hay un sentimiento que se llama amor a la patria, somos fuertes; gracias a que hay un sentimiento de amor a los semejantes y de solidaridad de todos para con todos, somos fuertes; gracias a que hay un estado mental que se llama conciencia revolucionaria, somos fuertes".
“[...] y eso que se llama amor a la patria, es una materia prima espiritual que produce mucho más energía que el uranio y el hidrógeno [...]”.
“[...] no hay fuerza superior a esa energía atómica que es el átomo de amor a la patria [...]”.
"Para nosotros la soberanía es algo sin lo cual no podemos concebir a la nación, sin lo cual no podemos conciliar nuestros sentimientos, sin lo cual no podemos conciliar la vida; para nosotros la soberanía es, en este minuto, el todo de la patria, y no renunciaremos a ello".
"(...) nuestro camino es un solo camino: un camino de dignidad, un camino de patriotismo, de decoro nacional, de defensa de nuestra soberanía, de defensa de nuestros intereses, de defensa de nuestras libertades. Ese es el único camino".
“Y no es nuevo, ya la historia nos hablaba de grandes mujeres en nuestras luchas por la independencia, y una de ellas las simboliza a todas: Mariana Grajales, aquella que le dijo al hijo más pequeño: “¡Empínate, para que vayas a luchar también por tu patria!"