"Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la humanidad. ¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos? Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan; hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas; hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana."
“La paz es indispensable, como requisito para la gran batalla contra el subdesarrollo, contra las enfermedades, contra el analfabetismo, contra la falta de viviendas, contra la creciente escasez de alimentos, materias primas, energía y agua que ya constituye un angustioso problema para cientos de millones de seres en las áreas más pobres del mundo”.
“Nos gustaría una Iglesia unida, apoyando las justas reivindicaciones de los pueblos del Tercer Mundo y de toda la humanidad, y, de modo especial, las de América Latina, donde están o estarán en breve tiempo, al ritmo de crecimiento que llevamos, la mayoría de los católicos del mundo y también los más pobres”.
“Quienes defendemos el socialismo como futuro para la humanidad, debemos estar en esta batalla que no es todavía la del socialismo, sino la de un mundo distinto librado de la miseria y la opresión, la de cientos de millones de hombres para los cuales es también indispensable convencer a los neocolonialistas de que les es imperativo cambiar, o derrotar su política mediante esta lucha de los pueblos”.
"Si se analizan los índices de nutrición, de vivienda, de condiciones de salud en general —porque estamos hablando de los que mueren—, hay una cifra que aterra: los niños que mueren entre 0 y 5 años, son alrededor de 85 por cada 1 000 nacidos vivos; es decir, en esas edades, antes de llegar a los 5 años, porque a los que no se murieron en el primer año hay que añadirles los que se mueren en el segundo, en el tercero y en el cuarto […]."
"[…] de nuevo estamos nosotros financiando el desarrollo de los países desarrollados, de los países ricos, y serán ellos entonces, en el futuro, superricos, en la medida en que nosotros vamos a ser cada vez más pobres".
“La cruda realidad es que hoy en el mundo subdesarrollado hay más hambrientos, más enfermos, más pobres, más desempleados, más ignorantes, más seres humanos carentes de esperanza. He ahí el caldo de cultivo más propicio del delito, en cuya prevención, además, poco podrán avanzar los países que, ahogados por la deuda y la inequidad del orden económico internacional, carecen de recursos para ello”.
“(…) cuando el médico cumple misión internacionalista, gana él también mucho: toma conciencia de los problemas del mundo, del subdesarrollo, de la pobreza, conoce pobreza de verdad y conoce enfermedades de verdad, viene con más conciencia y es mejor médico”.
"No encontrarán ustedes en Cuba forma alguna de crimen organizado, ni el clima generalizado de violencia que caracteriza a la gran mayoría de las sociedades actuales, y que tanta preocupación causa con toda razón a quienes siguen de cerca la evolución de estos fenómenos. No verán en las calles de nuestras ciudades niños abandonados, ni observarán las situaciones extremas de miseria y desamparo que se aprecian incluso en las opulentas capitales de muchas potencias desarrolladas. No advertirán la presencia de la droga, ni del juego, ni de la prostitución, ni de la mendicidad. Verán, en cambio, un pueblo saludable, trabajador y solidario. Todo ello, en definitiva, es parte de una gigantesca obra social de la que los cubanos tenemos obvias razones para sentirnos satisfechos."
“[…]A pesar de nuestra cultura, idioma e intereses comunes, durante casi 200 años, desde que la mayoría de América Latina alcanzó su independencia, hemos sido divididos, agredidos, amputados, intervenidos, subdesarrollados, saqueados.[…]”
"(...) todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente".
"(...) todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología".