"Los yanquis no pueden destruir este proceso revolucionario, porque tenemos todo un pueblo que ha aprendido a manejar las armas; todo un pueblo que, a pesar de nuestros errores, posee tal nivel de cultura, conocimiento y conciencia que jamás permitiría que este país vuelva a ser una colonia de ellos".
“(…) Las masas de nuestro pueblo comprendieron desde el primer momento la necesidad de la unidad, y la unidad se convirtió en una cuestión esencial para la Revolución, la unidad se convirtió en un clamor de las masas, la unidad se convirtió en una consigna de todo el pueblo (…)”
“Los cubanos, habituados a librar batallas con el pueblo, no concebimos victoria alguna sin su participación y apoyo”.
"Nosotros, los cubanos, podemos sentirnos orgullosos de una revolución que surge al mundo sin ansias de dominio, sin propósito de explotación ni de dominación de otros pueblos, sino que nace al mundo como ejemplo, con una aspiración de justicia, de justicia amplia, de justicia honda, dentro del más extraordinario sistema de respeto a las libertades humanas que ha conocido el mundo".
“[...] El camino, a nuestro juicio, no es crear conciencia con el dinero o con la riqueza, sino crear riqueza con la conciencia y cada vez más riquezas colectivas con más conciencia colectiva [...]”.