“Una revolución es el triunfo de la virtud sobre el vicio, es el triunfo del honor sobre la deshonra, es el triunfo de la integridad moral y patriótica contra el mercenarismo y el vicio”.

"Y si de confesiones se trata, cuando terminé en esta universidad yo me creía muy revolucionario y, simplemente, estaba iniciando otro camino mucho más largo. Si yo me sentía revolucionario, si me sentía socialista, si había adquirido todas las ideas que hicieron de mí, y no podía haber ninguna otra, un revolucionario, les aseguro con modestia que hoy me siento diez veces, veinte veces, tal vez, cien veces más revolucionario de lo que era entonces. Si entonces estaba dispuesto a dar la vida, hoy estoy mil veces más dispuesto a entregar la vida que entonces".

“Debe acabarse en el mundo la zoquetería, los abusos, el imperio de la fuerza y del terror. Este desaparece ante la ausencia total de miedo y cada vez son más los pueblos que tienen menos miedo, cada vez serán más los que se rebelen y el imperio no podrá sostener el infame sistema que aún sostiene”.

“El día en que existan sociedades verdaderamente justas en el mundo —y va llegando la hora, porque no existe otra alternativa—, ese día, con mucha racionalidad, se podrá hacer el uso de toda la fuerza de la educación para crear valores y especialmente trasmitir valores.  Esa es una tarea del maestro, del educador, del profesor, desde la primaria hasta los ciento y tantos años; porque creo hay no sé cuántos miles ya de ciudadanos en este país, y es lógico, y habrá más cada vez, que rebasen, incluso, la cifra de los 100 años.”

"La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe un caudillo tampoco en la sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que defendemos nosotros son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo".

 

“Soy decidido partidario del voto unido.  Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba.  Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo gracias al cual pudimos continuar el camino escogido.”

"Muchos partidos y organizaciones de izquierda se desalentaron ante el colapso en la URSS tras su titánico esfuerzo por construir el socialismo durante más de 70 años.

Las críticas de los reaccionarios en todas las tribunas y medios de divulgación eran feroces.  No sumaríamos las nuestras al coro de los apologistas del capitalismo haciendo leña del árbol caído. Ninguna estatua de los creadores o abanderados del marxismo fue demolida en Cuba.  Ninguna escuela o fábrica cambió de nombre. Y decidimos seguir adelante con inconmovible firmeza.  Así lo habíamos prometido en tan hipotéticas e increíbles circunstancias.”

“Cuando se produjo la desintegración de la Unión Soviética, que fue para nosotros como si dejara de salir el sol, la Revolución Cubana recibe un golpe demoledor.  No sólo se tradujo en un cese total de los suministros de combustible, materiales y alimentos;  perdimos los mercados y precios alcanzados para nuestros productos en el duro bregar de la lucha por la soberanía, la integración y los principios.  El imperio y los traidores, llenos de odio, afilaban los puñales con los que pensaban pasar a cuchillo a los revolucionarios y recuperar las riquezas del país. El Producto Interno Bruto comenzó a caer progresivamente hasta un 35 por ciento.

¿Qué país habría resistido tan terrible golpe?  No defendíamos nuestras vidas; defendíamos nuestros derechos."
 

“Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.”

“En este instante me dedico al adversario. Disfruté observando la posición embarazosa de todos los candidatos a Presidente de Estados Unidos. Se vieron obligados uno por uno a proclamar sus inmediatas exigencias a Cuba para no arriesgar un solo elector. Ni que yo fuera Premio Pulitzer interrogándolos en la CNN sobre los más delicados asuntos políticos e incluso personales, desde Las Vegas, donde reina la lógica del azar de las ruletas de juego y adonde hay que asistir humildemente si alguien aspira a Presidente. Medio siglo de bloqueo les parecía poco a los predilectos. ¡Cambio, cambio, cambio!, gritaban al unísono. Estoy de acuerdo, ¡cambio!, pero en Estados Unidos. Cuba cambió hace rato y seguirá su rumbo dialéctico.  ¡No regresar jamás al pasado!, exclama nuestro pueblo. ¡Anexión, anexión, anexión!, responde el adversario; es lo que en el fondo piensa cuando habla de cambio.”

“Para muchos, nuestro país era como una caldera llena de vapor a punto de estallar. Les choca el medio siglo de resistencia heroica.”

“¡Adelante, jóvenes estudiantes cubanos! Luchemos contra el egoísmo, la vanidad y la estéril ambición de gloria, que son víboras devoradoras de almas humanas; llevemos las ideas y la conciencia, siempre cuesta arriba, junto a nuestros gloriosos antecesores.”