“No somos un pueblo que se detenga a saborear el placer de las victorias ni a vanagloriarse de sus éxitos. Con la experiencia adquirida y las formidables fuerzas acumuladas, no nos detendremos hasta que todos y cada uno de los justos objetivos que juramos en Baraguá hayan sido alcanzados”.

“En Girón nuestro pueblo patriota y heroico, que había madurado extraordinariamente en apenas dos años de enfrentamiento al poderoso imperio, sin temor ni vacilación alguna combatió por el socialismo. Atrás quedó aplastada para siempre la peregrina idea de que los sufrimientos soportados, la sangre y las lágrimas derramadas durante casi cien años de lucha por la independencia y la justicia contra el colonialismo español y su modelo esclavista de explotación, y más tarde contra el dominio imperialista y los gobiernos corruptos y sanguinarios impuestos a Cuba por Estados Unidos, eran para reconstruir una sociedad neocolonialista, capitalista y burguesa. (…) Lo hicimos en el momento histórico exacto y preciso, ni un minuto antes ni un minuto después, y fuimos lo suficientemente audaces para intentarlo”.

"Pudiéramos llamarla de una forma más sencillo, la batalla de la verdad contra la mentira; la batalla del humanismo contra la deshumanización; la batalla de la hermandad y la fraternidad contra el más grosero egoísmo; la batalla de la libertad contra la tiranía; la batalla de la cultura contra la ignorancia; la batalla de la igualdad contra la más infame desigualdad; la batalla de la justicia contra la más brutal injusticia; la batalla por nuestro pueblo y la batalla por otros pueblos, porque si vamos a su esencia es la batalla de nuestro pequeño país y de nuestro heroico pueblo por la humanidad."

“Seguiremos adelante victoriosamente, demostrando que, en las condiciones sin precedentes y en extremo difíciles en que ha debido luchar nuestro heroico pueblo, lo imposible es posible”.

“Hay gentes solapadas impacientes por lanzar nuevos zarpazos, incapaces de comprender que no hay ya fuerza en el mundo que pueda vencer a la Revolución Cubana si, como lo hemos hecho durante medio siglo, somos capaces de percibir y superar nuestros errores, y de preservar las virtudes que nos dieron y nos darán siempre la victoria”.

“Son las ideas las que nos unen, son las ideas las que nos hacen pueblo combatiente, son las ideas las que nos hacen, ya no solo individualmente, sino colectivamente, revolucionarios, y es entonces cuando se une la fuerza de todos, cuando un pueblo no puede ser jamás vencido y cuando el número de ideas es mucho mayor; cuando el número de ideas y de valores que se defienden se multiplican, mucho menos puede un pueblo ser vencido”.

“Las convicciones más profundas, a prueba del tiempo y los vaivenes de la vida, no se alcanzan en un día. Hay que vencer antes muchas tendencias que llevamos dentro”.

“(...) Nicolás Maduro, un hombre de pura estirpe obrera, modesto, honrado y pobre, que nunca aspiró a cargo alguno y hoy se entrega a cumplir el deber que puso en sus manos el inolvidable Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana, cuando el azar de la vida le impidió seguir dedicando cada minuto, cada segundo, a lo que hoy constituye el más noble sueño de la humanidad. Maduro ha demostrado el talento, integridad y energía que el gran líder supuso en él”.

“Con nuestra vergüenza, con nuestra dignidad, con nuestro honor, con nuestro patriotismo, con nuestra conciencia revolucionaria, con nuestro espíritu, seremos capaces de vencer cualquier obstáculo que pueda sobrevenir. Pero de hecho, ya nuestro pueblo —podemos decirlo con orgullo— está escribiendo una página histórica sin precedente”.

“Esperamos que no se repitan contra Nicaragua las aventuras imperialistas de intervención y de impulso a la contrarrevolución. Claro está, no podemos hacernos ilusiones. No vamos a pensar que la reacción va a dejar en paz a la Revolución nicaragüense, no obstante su magnanimidad, su espíritu amplio, sus propósitos democráticos”.