Discursos
Y esa es la función del Partido y esa es la función de ustedes en cada centro de trabajo, orientando, explicando, exhortando a los compañeros y dando el ejemplo, para que no se pueda decir aquello de revolucionarios que hablan y no hacen, sino de revolucionarios que hacen más que nadie aunque no lo pregonen, de abnegados trabajadores, cumplidores de su deber y que tengan siempre delante de la clase obrera la conciencia limpia y la moral muy alta.
Fuimos informados de esta reunión por los compañeros Carlos Rafael y Severo.
Precisamente en estos días habíamos tenido ya algunas conversaciones con los compañeros dirigentes del INRA, con el compañero Carlos Rafael fundamentalmente, y el compañero Severo, respecto a tareas a realizar en el campo de la agricultura; al esfuerzo grande de organización que es necesario hacer, y que viene a culminar ya toda una serie de estudios que el INRA ha venido realizando desde hace muchos meses, a los efectos de darle una estructura adecuada de organización que responda a la etapa actual de la Revolución...
Hoy arribamos al décimo aniversario del ataque al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba (APLAUSOS). Y el pueblo se ha reunido en la Plaza de la Revolución para conmemorar esta fecha de una manera digna, digna de estos 10 años de historia de nuestra patria.
Y es para nosotros motivo de honda satisfacción apreciar que al cumplirse el décimo aniversario es mayor que nunca, mayor que en cualquier otro aniversario del 26 de Julio, la presencia del pueblo en la Plaza de la Revolución (APLAUSOS).
Y sobre la marcha nuestro país ha ido librando batallas, y ha ido ganando batallas, batallas históricas, batallas que han salvado la Revolución. Y así recordaremos cómo fue la vez del ataque de los mercenarios, bien escoltados y apoyados por el imperialismo norteamericano. En aquellos días no teníamos estos medios de combate; no teníamos la aviación, la artillería, las unidades blindadas que tenemos hoy.Apenas los primeros artilleros, los primeros tanquistas, unos pocos aviadores y sin embargo, se equivocaron con nuestro pueblo, se equivocaron los sesudos generales del pentágono con nuestro...
Sí, la Revolución hizo propietario al pequeño agricultor. ¿Y eso es alguna contradicción? No. La Revolución suprimió la explotación que había de todos aquellos campesinos que pagaban rentas, de todos aquellos campesinos que tenían que entregar una parte importante de sus productos; la Revolución afectó a los grandes propietarios que no trabajaban esas tierras y que, viviendo en las ciudades, recibían una abundante renta, porque dueños de una finca de 100, ó de 200, ó de 500 caballerías no tenían otro trabajo que enviar a un empleado a cobrar las rentas. La Revolución...
Pero, además, la agricultura durante esta década será la base de nuestra economía, y quizás también durante la próxima década, porque nosotros dependemos de nuestra agricultura para nuestro desarrollo. Hubo un tiempo que no sabíamos bien qué íbamos a hacer con la agricultura, entre otras cosas porque veníamos influidos por una serie de ideas del pasado con el problema de la caña, la falta de mercados para la caña, la supresión de las cuotas azucareras; durante un tiempo nos mantuvieron desorientados, hasta que descubrimos las posibilidades de mercado enorme que había en el campo...
Y es deber de los jóvenes —más que de nadie— la educación y el estudio; y es aún más deber, cuando se ha convertido en un derecho de toda la juventud, y cuando el país ha hecho posible que todos los niños, y que todos los jóvenes tengan una oportunidad de educarse, entonces es más que nunca para cada joven, para cada niño, para cada padre, el promover y el esforzarse por la educación. Y el deporte forma parte de la educación; pero no se puede concebir un buen atleta si no es un buen estudiante, no se puede concebir un buen campeón si no es un buen estudiante; no se puede considerar acreedor a...
Coincide este III aniversario con un evento de carácter internacional, que constituye un motivo de alegría y un estímulo al sentimiento caluroso y hospitalario de nuestro pueblo, que es el Congreso Internacional de Arquitectos (APLAUSOS). Deseamos, por eso, antes que todo saludar a todas las delegaciones que, procedentes de muy numerosos países de todo el mundo, han venido a ese Congreso que tiene su sede en nuestro país (APLAUSOS).
Y creo que es muy importante que todo joven que se está formando en la Revolución, sepa y se haga la idea de que bajo la Revolución y que en el mundo que nosotros queremos hacer, cada responsabilidad, cada honor, cada átomo de confianza se lo tiene que ganar trabajando, se lo tiene que ganar superándose, se lo tiene que ganar cumpliendo el deber. Sería realmente triste que dentro de algunos años hubiera gente aspirando a esto y a lo otro.
Nosotros sabemos perfectamente que la Unión Internacional de Arquitectos es una organización de carácter técnico. Nosotros sabemos perfectamente que en esa organización de carácter técnico, se agrupan arquitectos de todos los países, de todas las creencias, de todas las ideas. Y por eso, nosotros consideramos como parte esencial del sentimiento y de los deberes de la hospitalidad nuestra para con los miembros del congreso, el más absoluto respeto a esas realidades, a ese carácter técnico de la organización y del congreso. Y que en definitiva, puesto que el congreso y la Unión...
Uno sabe perfectamente que nunca puede ningún medio de difusión reflejar una realidad con absoluta fidelidad, con absoluta autenticidad. Yo pienso que siempre lo que aparece en una fotografía, en cualquier reportaje escrito, por televisión, por cine, siempre es un pálido reflejo de las cosas como son, y que solamente la gente que vivió todo eso, que aún los que vimos lo que la gente sufrió solo podemos imaginarnos cómo fueron las horas que pasaron, solo imaginarlo, porque solamente los que vivieron realmente aquella tragedia, y esa tragedia la vivieron decenas de miles de...
¿Cómo ejerce el pueblo su poder? ¿Quién defiende el poder del pueblo? El pueblo mismo defiende el poder del pueblo. El pueblo defiende su poder; es el poder de los trabajadores, es el poder de los obreros, es el poder de los campesinos. Es el poder de los trabajadores manuales e intelectuales; es el poder proletario, es el poder de la mayoría. Si la Revolución no hubiese sido la aplastante mayoría, si la Revolución no hubiese representado los intereses de las clases más combativas y más abnegadas del pueblo, ¿habría podido resistir a los imperialistas a 90 millas...