Noticias
Alejandro Robaina: auténtico guajiro en escenarios capitalinos
Los gestos vitales del afamado cosechero de tabaco Alejandro Robaina adornados por los surcos del tiempo, afloran en la más reciente muestra fotográfica que reverencia su figura.
Fuente
PL
Fecha
Los gestos vitales del afamado cosechero de tabaco Alejandro Robaina adornados por los surcos del tiempo, afloran en la más reciente muestra fotográfica que reverencia su figura.
Compuesta por 20 instantáneas, la colección intenta develar aristas poco conocidas del labriego de cabello cano y sombrero de yarey, más allá del éxito y la leyenda.
Los retratos de uno de los símbolos de Cuba, descubren detalles íntimos de la vida del campesino de ascendencia canaria que logró desentrañar el equilibrio exacto entre los suelos, el agua y la codiciada planta.
Creada por cinco artistas pinareños, la obra rinde homenaje al emblemático tabacalero mientras contempla sus sembrados con la mirada sabia y las manos curtidas por el sol, las mismas que tuercen los apetecidos Habanos.
La existencia de Don Alejandro, tan traída y llevada por la publicidad, se nos obsequia sencilla y próxima en su casona de Barbacoa ubicada en el municipio de San Luis, donde sus antepasados iniciaron el cultivo de la hoja por el año 1840.
Ese largo proceso desde la preparación de la tierra hasta la fabricación de los puros, se recrea en la exposición, reflejo de una estirpe legendaria que envejece y se renueva.
En sus plantaciones se obtiene la materia prima que da vida a Vegas Robaina, una de las marcas más jóvenes de la Isla, sello con el que devino ídolo internacional.
Su abuelo inició las siembras en esta región. "De él heredé el amor por el oficio y las habilidades para lograr buenas cosechas, con más del 60 por ciento de capas para el torcido de exportación", señala.
A los 90 años confiesa que perdió hace mucho la privacidad, su finca es visitada cada día por decenas de personas interesadas en conocer los secretos de su terruño.
"Los cigarrillos que salen de estas vegas son preferidos por hombres de fama como el cantante Sting, el actor Steven Seagal, además de políticos, pintores y periodistas", afirma con orgullo.
Expuesta en la Casa del Habano de esta ciudad, la muestra acerca el legado de Alejandro a los escenarios capitalinos donde prevalece su aroma de auténtico guajiro.
Compuesta por 20 instantáneas, la colección intenta develar aristas poco conocidas del labriego de cabello cano y sombrero de yarey, más allá del éxito y la leyenda.
Los retratos de uno de los símbolos de Cuba, descubren detalles íntimos de la vida del campesino de ascendencia canaria que logró desentrañar el equilibrio exacto entre los suelos, el agua y la codiciada planta.
Creada por cinco artistas pinareños, la obra rinde homenaje al emblemático tabacalero mientras contempla sus sembrados con la mirada sabia y las manos curtidas por el sol, las mismas que tuercen los apetecidos Habanos.
La existencia de Don Alejandro, tan traída y llevada por la publicidad, se nos obsequia sencilla y próxima en su casona de Barbacoa ubicada en el municipio de San Luis, donde sus antepasados iniciaron el cultivo de la hoja por el año 1840.
Ese largo proceso desde la preparación de la tierra hasta la fabricación de los puros, se recrea en la exposición, reflejo de una estirpe legendaria que envejece y se renueva.
En sus plantaciones se obtiene la materia prima que da vida a Vegas Robaina, una de las marcas más jóvenes de la Isla, sello con el que devino ídolo internacional.
Su abuelo inició las siembras en esta región. "De él heredé el amor por el oficio y las habilidades para lograr buenas cosechas, con más del 60 por ciento de capas para el torcido de exportación", señala.
A los 90 años confiesa que perdió hace mucho la privacidad, su finca es visitada cada día por decenas de personas interesadas en conocer los secretos de su terruño.
"Los cigarrillos que salen de estas vegas son preferidos por hombres de fama como el cantante Sting, el actor Steven Seagal, además de políticos, pintores y periodistas", afirma con orgullo.
Expuesta en la Casa del Habano de esta ciudad, la muestra acerca el legado de Alejandro a los escenarios capitalinos donde prevalece su aroma de auténtico guajiro.
