La descomposición de cadáveres bajo edificios derrumbados es una preocupación humanitaria y medioambiental cada vez mayor, destacó la entidad en su más reciente reporte sobre la situación en ese enclave costero, donde viven 2,3 millones de palestinos.
OCHA denunció que los equipos de rescate, en especial de la Defensa Civil Palestina, luchan por llevar a cabo su misión en medio de continuos ataques aéreos, una grave escasez de combustible para los vehículos y equipos, y una conexión limitada o nula a las redes móviles.
Según el Ministerio de Obras Públicas de Gaza, más de 98 mil viviendas fueron destruidas o dañadas, lo que representa el 25 por ciento de todas las residencias en ese territorio, subrayó.
No obstante, aclaró que la cifra real puede ser mayor porque numerosas zonas afectadas, incluidos los barrios de Beit Hanoun y Ash Shujaiyeh en la ciudad de Gaza, son inaccesibles y los edificios que fueron destruidos allí no están incluidos.
En base a datos de la Organización Mundial de la Salud, la entidad señaló que Israel ejecutó al menos 59 ataques contra el sector, que provocaron 491 muertes y 370 heridos.
Los ataques dañaron 26 instalaciones sanitarias, incluidos 17 hospitales y 23 ambulancias, criticó.
Sobre el tema aseguró que los hospitales están al borde del colapso y apuntó que la mayoría de ellos operan a una capacidad mínima.
Las medidas adoptadas para mantener operativas las salas de urgencias incluyen la suspensión de determinadas cirugías, el trabajo en la oscuridad y la limitación del uso de los ascensores, es posible que pronto se suspendan procedimientos vitales como la esterilización y la diálisis, advirtió.
La magnitud de los daños sufridos por las instalaciones educativas y otras infraestructuras civiles también es motivo de creciente preocupación, indicó.
