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Cuba amplía investigaciones sobre derivados de sacarosa
La búsqueda de nuevas formulaciones de siropes y otros productos de la
sucroquímica es hoy una de las líneas de estudio del Instituto Cubano
de Investigaciones Azucareras (ICINAZ), en esta capital.
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PL
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La búsqueda de nuevas formulaciones de siropes y otros productos de la sucroquímica es hoy una de las líneas de estudio del Instituto Cubano de Investigaciones Azucareras (ICINAZ), en esta capital.
El director de ese centro, Arodis Caballero, informó a Prensa Latina entre otros trabajos que se desarrollan vinculados con los derivados de la sacarosa, los que tienen que ver con el sorbitol.
Cuba dispone desde hace más de una década de una planta de tecnología francesa que fabrica ese producto, el cual se obtiene a partir de la glucosa y se utiliza en la fabricación de pasta dental, entre otros de sus empleos.
El ICINAZ lleva adelante un programa de investigaciones sobre ese derivado de la sacarosa, el cual es un medicamento y tiene numerosas aplicaciones, además de la elaboración de vitamina C.
Según el directivo, se realizó un proyecto con vista a dotar al instituto de una planta dirigida al desarrollo de la sucroquímica (química del azúcar).
Esta estará destinada a llevar a escala industrial un grupo de productos logrados y producidos hasta el momento a nivel de laboratorio.
Presentamos recientemente la propuesta para esa inversión, pues ya es momento de escalar tecnologías que dominamos perfectamente, enfatizó Caballero.
Esperamos que en el plazo más breve posible podamos concretar esa instalación, que es un sueño de los investigadores y de la cual está en el país la mitad del equipamiento necesario, precisó.
Ello posibilitará producir de forma industrial productos obtenidos en los laboratorios, elaborados hoy en pequeñas proporciones, como el Ifopol, un inhibidor enzimático del deterioro de la caña, el cual favorece su rendimiento.
Investigaciones realizadas en las últimas décadas en Cuba y el mundo demostraron que las posibilidades de industrialización de la caña de azúcar son prácticamente ilimitadas.
En la actualidad supera el centenar el número de productos obtenibles de ese cultivo.
Una parte de esos derivados surge de los residuos de la cosecha (hoja y cogollo), y la otra, de los subproductos del proceso industrial (las mieles, la cachaza y el bagazo) e incluso del propio azúcar.
Estos últimos corresponden a la sucroquímica, que consiste en la transformación de la sacarosa contenida en la caña, con el objetivo de lograr nuevos productos de diversos usos y de mayor valor agregado.
Entre estos figuran detergentes biodegradables, fármacos, emulsificantes, recubridores, sustancias plastificantes, agentes tensoactivos, secantes y dieléctricos.
El ICINAZ tiene entre sus líneas prioritarias de investigaciones, además, la eficiencia energética, calidad del azúcar y las acciones para el mantenimiento en el ingenio.
El director de ese centro, Arodis Caballero, informó a Prensa Latina entre otros trabajos que se desarrollan vinculados con los derivados de la sacarosa, los que tienen que ver con el sorbitol.
Cuba dispone desde hace más de una década de una planta de tecnología francesa que fabrica ese producto, el cual se obtiene a partir de la glucosa y se utiliza en la fabricación de pasta dental, entre otros de sus empleos.
El ICINAZ lleva adelante un programa de investigaciones sobre ese derivado de la sacarosa, el cual es un medicamento y tiene numerosas aplicaciones, además de la elaboración de vitamina C.
Según el directivo, se realizó un proyecto con vista a dotar al instituto de una planta dirigida al desarrollo de la sucroquímica (química del azúcar).
Esta estará destinada a llevar a escala industrial un grupo de productos logrados y producidos hasta el momento a nivel de laboratorio.
Presentamos recientemente la propuesta para esa inversión, pues ya es momento de escalar tecnologías que dominamos perfectamente, enfatizó Caballero.
Esperamos que en el plazo más breve posible podamos concretar esa instalación, que es un sueño de los investigadores y de la cual está en el país la mitad del equipamiento necesario, precisó.
Ello posibilitará producir de forma industrial productos obtenidos en los laboratorios, elaborados hoy en pequeñas proporciones, como el Ifopol, un inhibidor enzimático del deterioro de la caña, el cual favorece su rendimiento.
Investigaciones realizadas en las últimas décadas en Cuba y el mundo demostraron que las posibilidades de industrialización de la caña de azúcar son prácticamente ilimitadas.
En la actualidad supera el centenar el número de productos obtenibles de ese cultivo.
Una parte de esos derivados surge de los residuos de la cosecha (hoja y cogollo), y la otra, de los subproductos del proceso industrial (las mieles, la cachaza y el bagazo) e incluso del propio azúcar.
Estos últimos corresponden a la sucroquímica, que consiste en la transformación de la sacarosa contenida en la caña, con el objetivo de lograr nuevos productos de diversos usos y de mayor valor agregado.
Entre estos figuran detergentes biodegradables, fármacos, emulsificantes, recubridores, sustancias plastificantes, agentes tensoactivos, secantes y dieléctricos.
El ICINAZ tiene entre sus líneas prioritarias de investigaciones, además, la eficiencia energética, calidad del azúcar y las acciones para el mantenimiento en el ingenio.