Transcurridos tres meses del demoledor paso del huracán Gustav por el extremo occidental de Cuba, el reto principal de los lugareños es la reconstrucción de casi el 50 por ciento del fondo habitacional del territorio.
Más de 90 mil hogares sufrieron daños a consecuencia de los azotes del poderoso organismo tropical, luego Ike acentuó los estragos de su predecesor e incrementó la cifra de damnificados.
La tarea requiere de rapidez, pero también de decisiones sabias que permitan proteger a la población ante el frecuente impacto de los ciclones, comentó a Prensa Latina Pablo Véliz, Director Provincial de la Vivienda.
Una de las estrategias, precisó, es la edificación en zonas seguras de las casas que fueron derribadas por las penetraciones del mar o las crecidas de los ríos.
Es evidente que no podemos construirlas en los mismos sitios de riesgo porque correrían igual peligro ante catástrofes similares, por lo que existe un programa para reubicar esos inmuebles en otros emplazamientos.
La experiencia comenzó años atrás en localidades costeras como Cortés, cuyos pobladores viven ahora en confortables instalaciones, alejadas del litoral, añadió.
Véliz subrayó que otra de las medidas preventivas es la sustitución de las cubiertas ligeras por otras de mayor fortaleza, resistentes a las inclemencias del tiempo.
Más del 60 por ciento de los hogares que se construirán en Pinar del Río (a unos 140 kilómetros al oeste de La Habana) el próximo año tendrán esas características, aseguró.
Al referirse a la tecnología Trimax (techos de poli espuma revestida con mallas metálicas y hormigón), explicó que en estos momentos se extiende a los 14 municipios de Vueltabajo, como se conoce también esta región.
"Es una solución rápida y que ofrece garantías a los habitantes de la provincia", enfatizó.
Con el fin de agilizar las labores de reparación, acotó, se organizan brigadas en las propias comunidades para adiestrar en esas faenas a las familias afectadas y vecinos.
En apenas 90 días se restauraron o reconstruyeron aquí más de 17 mil casas, el 16 por ciento de las dañadas por Gustav e Ike, cantidad que refleja el esfuerzo de los pinareños para resarcir los perjuicios, sentenció.
A pesar de la premura, afirmó, la calidad prima en las obras terminadas, "así evitamos que se pierda una edificación por un mal trabajo constructivo".