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Escuela cubana gradúa a jóvenes de minorías étnicas de EE.UU.
Un programa cubano de becas hizo realidad el sueño de ocho jóvenes estadounidenses provenientes de minorías socialmente marginadas, quienes se graduaron hoy de médicos.
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PL
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Un programa cubano de becas hizo realidad el sueño de ocho jóvenes estadounidenses provenientes de minorías socialmente marginadas, quienes se graduaron hoy de médicos.
Varios de ellos confesaron a Prensa Latina que convertirse en doctores en medicina les resultaba casi utópico en Estados Unidos, debido a sus pobres recursos económicos y sus raíces étnicas.
Por ello agradecieron a la Revolución cubana el haberlos formado como médicos, para aplicar lo aprendido aquí cuando regresen a sus comunidades de origen, la mayoría con deficientes sistemas de salud.
Tras estudiar durante seis años en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM), jóvenes como Erica Meléndez, Aldo Olvera y Nowa Aigbogun admiten su crecimiento profesional y humano.
Y aunque ahora enfrentarán exámenes para revalidar su título y optar por una residencia, confían en la calidad de la enseñanza de la medicina en Cuba, reconocida internacionalmente.
De hecho, la Junta Médica de California avaló recientemente el programa académico de la ELAM, donde estudian jóvenes de varios continentes, entre ellos 103 becarios estadounidenses.
"Regresamos dispuestos a luchar por una transformación en el sistema estadounidense de salud, para que salvar vidas humanas sea más importante que ganar dinero a su costa", aseguró Aigbogun.
Para ello debieron primero conseguir un permiso especial de las autoridades estadounidenses, cuya tradicional política anticubana obstaculizó sus aspiraciones de estudiar en la Isla.
Sin embargo, los becarios lograron el apoyo del lobby afroamericano en el Congreso de Estados Unidos, que conoce la esencia humanitaria de este programa de becas y sus beneficios para las minorías étnicas.
El próximo curso se incorporarán otros 17 norteamericanos, que también se beneficiarán con las becas gestionadas por la organización humanitaria Pastores por la Paz.
Varios de ellos confesaron a Prensa Latina que convertirse en doctores en medicina les resultaba casi utópico en Estados Unidos, debido a sus pobres recursos económicos y sus raíces étnicas.
Por ello agradecieron a la Revolución cubana el haberlos formado como médicos, para aplicar lo aprendido aquí cuando regresen a sus comunidades de origen, la mayoría con deficientes sistemas de salud.
Tras estudiar durante seis años en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM), jóvenes como Erica Meléndez, Aldo Olvera y Nowa Aigbogun admiten su crecimiento profesional y humano.
Y aunque ahora enfrentarán exámenes para revalidar su título y optar por una residencia, confían en la calidad de la enseñanza de la medicina en Cuba, reconocida internacionalmente.
De hecho, la Junta Médica de California avaló recientemente el programa académico de la ELAM, donde estudian jóvenes de varios continentes, entre ellos 103 becarios estadounidenses.
"Regresamos dispuestos a luchar por una transformación en el sistema estadounidense de salud, para que salvar vidas humanas sea más importante que ganar dinero a su costa", aseguró Aigbogun.
Para ello debieron primero conseguir un permiso especial de las autoridades estadounidenses, cuya tradicional política anticubana obstaculizó sus aspiraciones de estudiar en la Isla.
Sin embargo, los becarios lograron el apoyo del lobby afroamericano en el Congreso de Estados Unidos, que conoce la esencia humanitaria de este programa de becas y sus beneficios para las minorías étnicas.
El próximo curso se incorporarán otros 17 norteamericanos, que también se beneficiarán con las becas gestionadas por la organización humanitaria Pastores por la Paz.