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Homenajea Raúl Castro a Alicia Alonso
El presidente cubano, Raúl Castro, homenajeó aquí anoche a la prima
ballerina assoluta Alicia Alonso, tras presenciar el reestreno de su
versión coreográfica de La bella durmiente del bosque.
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PL
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El presidente cubano, Raúl Castro, homenajeó aquí anoche a la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, tras presenciar el reestreno de su versión coreográfica de La bella durmiente del bosque.
Con una nueva y fastuosa producción que engalanó la sala García Lorca del Gran Teatro habanero, los protagónicos de Viengsay Valdés y Rómel Frómeta provocaron numerosas ovaciones en el auditorio.
La segunda jornada del XXI festival internacional de ballet devino momento de reconocimiento a tres personalidades de esa manifestación en la isla: Ramona de Saá, Aurora Bosch y Loipa Araújo.
Minutos antes de la función, y desde el escenario, compartieron algunas de sus vivencias como intérpretes de esa misma pieza que, bajo el título de Bodas de Aurora, incorporó en 1948 a su repertorio el entonces Ballet Alicia Alonso.
De Saá subrayó la visión de futuro de Alicia y Fernando Alonso, quienes sentaron las bases para dar paso, con la Revolución triunfante de 1959, al fenómeno artístico que celebra seis décadas de gloria.
Por su parte, Bosch significó sentirse acompañada de grandes emociones y declaró su orgullo por tener una escuela cubana de ballet que ha permitido representar la idiosincrasia, la cultura y la historia nacionales en el resto del mundo.
Araújo aprovechó la ocasión para congratular a maestros imprescindibles de su generación como José Parés y Joaquín Banegas, y a coreógrafos de la talla de Alberto Méndez, Iván Tenorio y Gustavo Herrera.
De esos últimos, dijo, eran jóvenes muchachos que nos utilizaron para sus primeros intentos coreográficos y, a través de nosotros, encontraron su forma de expresión.
Añadió que con la perseverancia, el optimismo y las enseñanzas de quienes fundaron el Ballet Nacional de Cuba hubo pleno convencimiento de que vendría esta etapa maravillosa, donde han florecido el arte, la cultura y la nación cubana.
Con una nueva y fastuosa producción que engalanó la sala García Lorca del Gran Teatro habanero, los protagónicos de Viengsay Valdés y Rómel Frómeta provocaron numerosas ovaciones en el auditorio.
La segunda jornada del XXI festival internacional de ballet devino momento de reconocimiento a tres personalidades de esa manifestación en la isla: Ramona de Saá, Aurora Bosch y Loipa Araújo.
Minutos antes de la función, y desde el escenario, compartieron algunas de sus vivencias como intérpretes de esa misma pieza que, bajo el título de Bodas de Aurora, incorporó en 1948 a su repertorio el entonces Ballet Alicia Alonso.
De Saá subrayó la visión de futuro de Alicia y Fernando Alonso, quienes sentaron las bases para dar paso, con la Revolución triunfante de 1959, al fenómeno artístico que celebra seis décadas de gloria.
Por su parte, Bosch significó sentirse acompañada de grandes emociones y declaró su orgullo por tener una escuela cubana de ballet que ha permitido representar la idiosincrasia, la cultura y la historia nacionales en el resto del mundo.
Araújo aprovechó la ocasión para congratular a maestros imprescindibles de su generación como José Parés y Joaquín Banegas, y a coreógrafos de la talla de Alberto Méndez, Iván Tenorio y Gustavo Herrera.
De esos últimos, dijo, eran jóvenes muchachos que nos utilizaron para sus primeros intentos coreográficos y, a través de nosotros, encontraron su forma de expresión.
Añadió que con la perseverancia, el optimismo y las enseñanzas de quienes fundaron el Ballet Nacional de Cuba hubo pleno convencimiento de que vendría esta etapa maravillosa, donde han florecido el arte, la cultura y la nación cubana.
