La carta del Che que conmovió a los cubanos
Aquella noche de octubre, 46 años atrás, fue muy especial y emotiva para el pueblo cubano, el líder Fidel Castro Ruz presentó a los integrantes del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), nuevo nombre elegido unánimemente por los delegados a la asamblea, anunció la aparición al día siguiente del periódico Granma por la función de los diarios Hoy y Revolución, y dio lectura a la carta de despedida del Che.
Fuente
Radio Angulo
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Aquella noche de octubre, 46 años atrás, fue muy especial y emotiva para el pueblo cubano, el líder Fidel Castro Ruz presentó a los integrantes del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), nuevo nombre elegido unánimemente por los delegados a la asamblea, anunció la aparición al día siguiente del periódico Granma por la función de los diarios Hoy y Revolución, y dio lectura a la carta de despedida del Che.

Antes de leer la carta, Fidel explicó el por qué en el Comité Central del PCC no aparecía el comandante Ernesto Guevara, "quien posee todos los méritos y todas las virtudes necesarias en el grado más alto para pertenecer a él y que, sin embargo, no figura entre los miembros de nuestro Comité Central.", dijo, y a continuación leyó la carta.

En su despedida el Che recuerda su encuentro con Fidel y otros compañeros en casa de María Antonia, los preparativos de la expedición del yate Granma en México, la lucha armada en la Sierra Maestra, su convencimiento de que la Revolución triunfaría, y evoca a los compañeros caídos en la lucha por la libertad.

También elogió al máximo líder de la Revolución Cubana por su firme y digna posición durante la Crisis de Octubre: "Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.".

Junto a importantes acontecimientos que tuvieron lugar esa noche en La Habana, conmovió en grado superlativo a todos los cubanos la lectura de la carta aquel 3 de octubre de 1965, al mostrar de manera sencilla y humana la vocación revolucionaria e internacionalista del comandante Ernesto Guevara y sus sentimientos más sinceros.

"Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos". Expresa que la despedida entraña para él sentimientos tristes y alegres al mismo tiempo, pues no participaría en la edificación de la obra revolucionaria, y dejaba a sus seres más queridos y "un pueblo que me admitió como un hijo".

Más que una despedida fue la declaración de esperanza de un revolucionario que se entrega por entero a un ideal, sin pedir nada más que un fusil para combatir las injusticias sociales en cualquier lugar del mundo que se manifestaran. "En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura"

En su carta de despedida, que por cierto se incluye entre las más difundidas, publicadas y traducidas del siglo XX, el Che también expresa el optimismo que siempre lo acompañaba, con una frase que sintetiza a la manera martiana su fe en el mejoramiento humano por la redención de los hombres: "Hasta la victoria siempre".