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Mensaje de René González Sehwerert por el 26 de Julio
A continuación transmitimos el mensaje enviado por René González Sehwerert, uno de Los Cinco cubanos, presos injustamente en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo, en ocasión del 26 de Julio, publicado en el periódico Granma: Generosos y heroicos compatriotas:
Cincuenta y cinco años después el 26 de Julio revisita su cuna; mientas la historia nos premia con el privilegio de contar aún con los protagonistas de la clarinada, con su sabiduría y su prestigio animados por el mismo espíritu de entonces.
Cincuenta y cinco años después el 26 de Julio revisita su cuna; mientas la historia nos premia con el privilegio de contar aún con los protagonistas de la clarinada, con su sabiduría y su prestigio animados por el mismo espíritu de entonces.
Fuente
AIN
Fecha
A continuación transmitimos el mensaje enviado por René González Sehwerert, uno de Los Cinco cubanos, presos injustamente en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo, en ocasión del 26 de Julio, publicado en el periódico Granma: Generosos y heroicos compatriotas:
Cincuenta y cinco años después el 26 de Julio revisita su cuna; mientas la historia nos premia con el privilegio de contar aún con los protagonistas de la clarinada, con su sabiduría y su prestigio animados por el mismo espíritu de entonces.
Para aquellos jóvenes idealistas e impetuosos, la hazaña de sacudirnos a un corrupto tirano pudo haber parecido menos exigente de lo que hoy, para todos nosotros, son los retos que enfrentamos. Vivimos tiempos complejos, que demandarán de nuestra sociedad el ejercicio de todo el potencial humano, conceptual y solidario creado en estos años.
El capital puja por expandirse en un mundo que se achica y se resiste, y ante esta realidad parece dispuesto a arriesgar más por menos. Se reducen las opciones a disposición de la opulencia, para seguir transfiriendo a los pobres del mundo los costos de sus privilegios. Al acecho en busca de eslabones débiles, donde no los halla el poder hace lo imposible por crearlos. Espantadas ante la alternativa de una tercera matanza mutua, parecen transarse las civilizadas metrópolis por una cordial y concertada reconquista.
En las condiciones de hoy la invulnerabilidad militar no nos es suficiente. Cada fábrica, cada unidad agropecuaria y cada escuela es un cuartel que hemos de tomar. Cada puesto de trabajo y cada pupitre es una trinchera. Cada estudiante y cada trabajador han de ser un soldado, aplicando a su actividad toda su energía, su capacidad y su entusiasmo. El símbolo que hoy es Cuba demanda ese supremo esfuerzo de todos y cada uno de nosotros.
Hace cincuenta y cinco años que en la heroica Santiago, un puñado de jóvenes visionarios se lanzó a salvar a su patria del oprobio.
Hoy, en el sueño de un mundo sin oprobio, depositan en todos nosotros, sus esperanzas, los desheredados del mundo.
Cincuenta y cinco años después el 26 de Julio revisita su cuna; mientas la historia nos premia con el privilegio de contar aún con los protagonistas de la clarinada, con su sabiduría y su prestigio animados por el mismo espíritu de entonces.
Para aquellos jóvenes idealistas e impetuosos, la hazaña de sacudirnos a un corrupto tirano pudo haber parecido menos exigente de lo que hoy, para todos nosotros, son los retos que enfrentamos. Vivimos tiempos complejos, que demandarán de nuestra sociedad el ejercicio de todo el potencial humano, conceptual y solidario creado en estos años.
El capital puja por expandirse en un mundo que se achica y se resiste, y ante esta realidad parece dispuesto a arriesgar más por menos. Se reducen las opciones a disposición de la opulencia, para seguir transfiriendo a los pobres del mundo los costos de sus privilegios. Al acecho en busca de eslabones débiles, donde no los halla el poder hace lo imposible por crearlos. Espantadas ante la alternativa de una tercera matanza mutua, parecen transarse las civilizadas metrópolis por una cordial y concertada reconquista.
En las condiciones de hoy la invulnerabilidad militar no nos es suficiente. Cada fábrica, cada unidad agropecuaria y cada escuela es un cuartel que hemos de tomar. Cada puesto de trabajo y cada pupitre es una trinchera. Cada estudiante y cada trabajador han de ser un soldado, aplicando a su actividad toda su energía, su capacidad y su entusiasmo. El símbolo que hoy es Cuba demanda ese supremo esfuerzo de todos y cada uno de nosotros.
Hace cincuenta y cinco años que en la heroica Santiago, un puñado de jóvenes visionarios se lanzó a salvar a su patria del oprobio.
Hoy, en el sueño de un mundo sin oprobio, depositan en todos nosotros, sus esperanzas, los desheredados del mundo.