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Revolución energética cubana disminuye emisión de gases contaminantes
Cuba dejó de emitir a la atmosféra unos 3,5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, como resultado del ahorro que ha significado la Revolución Energética en los últimos tres años.
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PL
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Cuba dejó de emitir a la atmosféra unos 3,5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, como resultado del ahorro que ha significado la Revolución Energética en los últimos tres años.
Se trata del importante aporte de dejar de consumir energía con la sustitución de alrededor de 15 millones de lámparas incandescentes y efectos electrodomésticos por otros más eficientes.
Un despacho de la Agencia de Información Nacional indica que esa contribución también se refiere a los gases extraídos de los cerca de tres millones de refrigeradores y aires acondiconados cambiados en los hogares cubanos.
De acuerdo con el director de la Oficina Técnica del Ozono, Nelson Espinosa, esos equipos utilizaban los clorofluorocarbonos, productos que dañan la capa de ozono, que ahora son recogidos en una red nacional de centros de recuperación de refrigerantes.
El objetivo es evitar que fueran expulsados a la atmósfera esos productos químicos contaminantes y dañinos para esa sombrilla que protege a la Tierra de los rayos ultravioletas, abundó.
Los nuevos equipos de refrigeración no contaminan el medio ambiente y los de climatización funcionan con el conocido Freón 22, que afecta en menor proporción al planeta.
Tales esfuerzos se corresponden con la posición de Cuba luego de ratificar el Protocolo de Montreal, tratado internacional relacionado con las sustancias agotadoras de la capa de Ozono que se concertó concertó el 16 de septiembre de 1987 y entró en vigor el 1 de enero del 89.
Se trata del importante aporte de dejar de consumir energía con la sustitución de alrededor de 15 millones de lámparas incandescentes y efectos electrodomésticos por otros más eficientes.
Un despacho de la Agencia de Información Nacional indica que esa contribución también se refiere a los gases extraídos de los cerca de tres millones de refrigeradores y aires acondiconados cambiados en los hogares cubanos.
De acuerdo con el director de la Oficina Técnica del Ozono, Nelson Espinosa, esos equipos utilizaban los clorofluorocarbonos, productos que dañan la capa de ozono, que ahora son recogidos en una red nacional de centros de recuperación de refrigerantes.
El objetivo es evitar que fueran expulsados a la atmósfera esos productos químicos contaminantes y dañinos para esa sombrilla que protege a la Tierra de los rayos ultravioletas, abundó.
Los nuevos equipos de refrigeración no contaminan el medio ambiente y los de climatización funcionan con el conocido Freón 22, que afecta en menor proporción al planeta.
Tales esfuerzos se corresponden con la posición de Cuba luego de ratificar el Protocolo de Montreal, tratado internacional relacionado con las sustancias agotadoras de la capa de Ozono que se concertó concertó el 16 de septiembre de 1987 y entró en vigor el 1 de enero del 89.