Hay hechos que identifican hombres. Hombres que identifican pueblos. Ideas que son principios. Principios que conducen a la victoria. Y ninguna victoria se logra sin lucha, sin que se produzcan reveses, sin sueños, no todos hechos realidad.
 
Fidel Castro, el más grande de los cubanos del siglo xx, no solo habló y escribió de estos temas, sino que predicó con ejemplo y tenacidad irrepetibles, que la lucha es posible, que los reveses son parte de ella y que la victoria puede alcanzarse.

Estás allí, sembrado en una roca monolítica con raíces de caguairán. En esa ciudad a la que le diste las «Gracias Santiago». Junto a Martí, a Carlos Manuel de Céspedes, Mariana Grajales. Protegido por los combatientes del 30 de noviembre encabezados por Frank País. Con los que te acompañaron en el Moncada. Estás junto al pueblo que acude cada día a rendirte homenaje. Junto a la niña pionera que cuando pone una flor blanca deja escapar unas inocentes lágrimas.
 

En una reciente visita al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, me detuve varios segundos –tal si fueran horas– frente a aquella piedra-símbolo, encargada de proteger en su corazón, las cenizas o más bien la esencia de Fidel Castro, el Comandante en Jefe de todos los cubanos.
 

Los primeros días de enero de 1959, luego de liberar a Santiago de Cuba, Fidel y sus hombres victoriosos emprendieron viaje a la capital del país por toda la Carretera Central, con paradas en poblados y ciudades y un mar de pueblo identificando la victoria.
 
De lo transcurrido en esa larga trayectoria por toda la Isla, una constante aparece en cada reportaje, crónica o información de la época. Fidel junto al pueblo, Fidel aplaudido por el pueblo, Fidel ovacionado en cada ciudad. Fidel habla a la población a su paso por una y otra ciudad…
 

Sus 89 años lo han convertido en un hombre con la dicha de haber vivido mucho; de ser protagonista o testigo de los más grandes acontecimientos de Cuba durante el pasado y presente siglos.

Recoge testimonios de pacientes y acompañantes venezolanos atendidos en Cuba como parte del convenio Integral de Salud, ha sido el agradecimiento a Dios, Hugo Chávez y a Fidel Castro, las entrevistas persiguieron más que todo resaltar los porqué de la solidaridad humana, el aporte de las misiones sociales en la hoy Venezuela Bolivariana.

El mundo entero lo conoció en el 59 como Fidel Castro, pero en el 2001 sigue siendo el mismo hombre, con el mismo rigor, la misma integridad, la misma moral, el mismo enfoque, la misma presencia, los mismos ideales, tanto para el pueblo de Cuba como para la humanidad, expresó el Presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, durante una conferencia de prensa en el momento en que despedía al Comandante en Jefe, quién concluyó este lunes su visita aquí. 

"La realidad que en su conjunto están viviendo los niños de América Latina es evidentemente dramática", señaló esta noche el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Comandante en Jefe Fidel Castro, al hablar en la sesión de apertura de la X Cumbre Iberoamericana, que se lleva a cabo en el Centro de Convenciones Atlapa de esta capital.  En su discurso, dedicado al tema central de esta cita: la situación de la niñez y la adolescencia a las puertas del nuevo milenio, Fidel  basado en datos de organismos internacionales argumentó la difícil situación para este segmento de la población. "Ningún otro grupo de edades es tan vulnerable", precisó.