Con la aurora despertaba el cottage*, a pocos pasos de la hermosa playa de Grand Anse. Ozaida, Amanda y Tania esperaban, un tanto inquietas, la llegada del ómnibus que diariamente las conducía hasta las escuelas en las que enseñaban el idioma español. Siempre había sido puntual, pero esa vez se retrasó. Era el 19 de octubre de 1983.
 
UN PEQUEÑO Y GRAN PAÍS