“Ningún gobierno revolucionario que llega al poder quiere problemas internacionales. Lo que quiere es invertir su esfuerzo en resolver sus problemas propios, lo que quiere es llevar adelante un programa, como lo quieren los gobiernos que realmente están interesados en el progreso de su país”.
“El espíritu revolucionario lo llevamos en el alma, y no es revolucionario el que insulta, sino el que sabe que tiene la verdad y es capaz de sostenerla y defenderla”.
“La educación de los cuadros será la tarea más importante que los partidos revolucionarios deberán dominar. No habrá jamás soluciones fáciles, el rigor y la exigencia tendrán que prevalecer. Cuidémonos especialmente también de aquellos que junto al agua sucia vierten los principios y los sueños de los pueblos.”
“Y trabajar como cuadro político, como cuadro de las organizaciones de masas, tiene que ser para cualquier revolucionario el más alto honor que le pueda conferir la Revolución”.
“La organización política no es la masa, es la dirigente de la masa; es la que dirige a las masas, desarrolla a las masas, promueve a las masas y crea las condiciones que permitan que las masas den lo mejor de sí, sus mejores valores a trabajar para la sociedad, a trabajar para la Revolución, a trabajar para la patria”.
“Y los revolucionarios tenemos por eso que valernos de las mejores armas de la verdad, de los más claros razonamientos para las masas, y con el arma de la verdad, de la razón y de la pasión revolucionaria, enseñar a las masas y llevarlas victoriosamente hacia adelante”.
"Los revolucionarios se hacen con el ejemplo, con la palabra oportuna en el momento oportuno; con el argumento bien pensado, bien dirigido; con las palabras en el momento en que las palabras se necesitan, que son necesarias para orientar; cuando no interrumpan el trabajo, porque el trabajo es lo primero de la Revolución y el trabajo no debe interrumpirse".
"El deber de un revolucionario es conquistar; el deber de un revolucionario es ganar, el deber de un revolucionario es persuadir, fortalecer incesantemente la Revolución y no debilitarla incesantemente, y hay gente que tiene maneras tan odiosas de actuar, que lo que hacen es ganarle enemigos a la Revolución y amigos a los enemigos de la Revolución".
"¡Guerra a ese sectarismo, que lleva al privilegio, que lleva al pantano! ¡Salgamos de ese pantano inmundo de un sectarismo miserable! ¡Y empecemos, compañeras y compañeros, empecemos a hacer lo que la historia espera de nosotros, lo que la patria espera de nosotros, lo que América espera de nosotros, lo que el mundo espera de nosotros, con espíritu verdaderamente revolucionario, con espíritu verdaderamente nuevo, con espíritu verdaderamente creador, donde la piedra de toque de cada hombre y cada mujer de la patria sea el mérito, sea el espíritu de sacrificio, sea la conciencia
"Y forjar masivamente, crear masivamente cuadros revolucionarios, con el verdadero espíritu revolucionario, con la profunda convicción de un verdadero revolucionario que sabe pensar, que sabe discutir, que tiene una convicción, que tiene una disciplina, que tiene una conciencia nueva, una actitud nueva ante la vida. Ese es el revolucionario que nosotros queremos; ese es el revolucionario que nosotros queremos en la organización política de la Revolución, ese tipo de hombre que sea ejemplo".