“Ningún gobierno revolucionario que llega al poder quiere problemas internacionales. Lo que quiere es invertir su esfuerzo en resolver sus problemas propios, lo que quiere es llevar adelante un programa, como lo quieren los gobiernos que realmente están interesados en el progreso de su país”.

“La educación de los cuadros será la tarea más importante que los partidos revolucionarios deberán dominar. No habrá jamás soluciones fáciles, el rigor y la exigencia tendrán que prevalecer. Cuidémonos  especialmente también de aquellos que junto al agua sucia vierten los principios y los sueños de los pueblos.”

" (...) los revolucionarios no trabajábamos por dinero, hay otras cosas en la vida mucho más valiosas que el dinero y hay cosas que no se compran con ningún dinero. No tenemos un gran capital financiero, pero sí tenemos un gran capital humano".

“Si los revolucionarios cubanos en otra época de la historia se hubiesen desalentado con las dificultades, no habría un país independiente llamado Cuba”.

"Es deber de la nueva generación de hombres y mujeres revolucionarios ser modelo de dirigentes modestos, estudiosos e incansables luchadores por el socialismo. Sin duda constituye un difícil desafío en la época bárbara de las sociedades de consumo, superar el sistema de producción capitalista, que fomenta y promueve los instintos egoístas del ser humano".

"Tenemos que revolucionar nuestros hábitos, tenemos que ser permanentemente revolucionarios y tenemos que ser revolucionarios dentro de la Revolución; tenemos que superarnos en todo constantemente."

"¿Cuál es la ética de un revolucionario? Todo pensamiento revolucionario comienza por un poco de ética, por un poco de valores que le inculcaron los padres, le inculcaron los maestros, él no nació con esas ideas; igual que no nació hablando, alguien lo enseñó a hablar. La influencia de la familia es también muy grande".

"(...) los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios".

“A mí me parece que lo notable de la historia de nuestra Revolución es haber resistido todos esos intentos de destruirla, y, en ese sentido, aquel día en que se fundaron los Comités de Defensa de la Revolución fue un día verdaderamente histórico”.

“Los revolucionarios, por naturaleza, somos optimistas. No creemos, sin embargo, en la espontaneidad: creemos que la paz, la distensión, la coexistencia civilizada entre los Estados, debemos conquistarlas con nuestra lucha y con nuestra fuerza”.