El año 1961 produjo un violento giro de inflexión en la vida cultural cubana. A partir de Palabras a los intelectuales, pronunciadas por Fidel el 30 de junio de 1961 en la Biblioteca Nacional, las cosas tomaron un rumbo diferente, o más bien, se definieron posiciones ideológicas que se cocían en varios ambientes de intelectuales y artistas.
 

Es cierto que el presbítero Félix Varela nos enseñó a pensar, pero a pensar en nosotros y hacia nuestros ideales, pero también es cierto que José Martí esclareció con su pensamiento cuáles debían ser nuestros ideales y cómo enfrentar el pensamiento hegemónico del Norte al que calificó de «revuelto y brutal». Su apotegma de Patria es Humanidad ha adquirido con la Revolución Cubana su más claro sentido.

Querido compañero General de Ejército Raúl Castro;
 
Querido compañero Esteban Lazo, presidente de la Asamblea:
 
Esta no es una ley que apoyamos formalmente. Yo siento que este es un abrazo que le estamos dando a Fidel sintiendo palpitar su corazón y el nuestro y respetando su generosa voluntad.
 
Con toda convicción ratifico las brillantes y emotivas palabras de Eusebio, y estoy seguro de que es el sentimiento también de los escritores y artistas cubanos.
 

La política cultural de la Re­volución tuvo una importante definición durante los encuentros que sostuvo Fidel con escritores y artistas cubanos en la Biblioteca Nacional José Martí en el verano de 1961.
 

Es cierto que los poetas
atrapan instantes de la vida
y los fijan en la historia
Generalmente el pasado
vago y nostálgico
O el presente inmediato con sus fuegos sutiles
y sus reverberaciones
Pero qué difícil atrapar el futuro
y colocarlo para siempre
en la vida de todos los poetas,
de todos los hombres.