La Declaración de Santiago de Cuba constituyó la tercera declaración popular de los cubanos dirigida a condenar los intentos de la OEA encaminados a destruir a la Revolución.
Después del triunfo los conceptos de la defensa armada de la patria marchan hacia una dimensión mayor. El Ejército Rebelde enfrenta nuevos retos y asume nuevas tareas fundamentales para la Revolución.