Desde la Sierra Maestra, recién concluida la entrevista de tres horas que concedió el 17 de febrero de 1957 al editorialista del periódico The New York Times, Herbert Matthews, el Comandante Fidel Castro Ruz y la dirección del Movimiento 26 de Julio comenzaron a redactar su primer documento programático.
Cuando en la multitudinaria concentración en su homenaje póstumo en 2016, en la Plaza de la Revolución, millares de voces respondían a coro ¡Yo soy Fidel! a la pregunta de dónde estaba, evidenciaban una realidad incuestionable: Fidel Castro Ruz quedó sembrado para siempre en el alma del pueblo cubano.
Han pasado 32 años, pero Cuba no olvida. El 7 de diciembre de 1989 la Operación Tributo devolvía a los brazos de la Patria los restos de 2 289 combatientes caídos en misiones internacionalistas en África.
Todas las ciudades del país recibían los restos de sus hijos, para rendirles homenaje en los Panteones de los Caídos creados en todos los municipios.
Llegaron de todas partes a La Habana, en trenes de pasajeros o cañeros, en camiones u ómnibus, y este día, con sus uniformes de brigadistas Conrado Benítez, y sin gota de cansancio en sus juveniles rostros, se concentraron en la Plaza de la Revolución para declarar a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo.