Mañana del 4 de marzo de 1960. Navega en la Bahía de La Habana el vapor francés La Coubre, que había zarpado días antes del puerto de Amberes, Bélgica, cargado de armamentos y municiones destinados a la defensa de la naciente Revolución. Una imagen de la época inmortaliza el momento del atraco en el espigón. Luce enorme y señorial, como si las más de 4 000 toneladas de su armazón levitaran sobre las aguas.
En Nueva York, epicentro de la enfermedad en EE.UU., la doctora Melissa Barber pone hoy en práctica las lecciones que aprendió en Cuba, mientras estudiaba en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). En el sur del Bronx, lidera a un equipo que organiza y sitúa, a disposición de esa comunidad, provisiones y recursos para enfrentar la dolencia.
«Deseamos informarle al pueblo que las medidas recientemente adoptadas, fueron aprobadas por el Buró Político del Partido en la tarde de este viernes, en una reunión presidida por el primer secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro Ruz», afirmó Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República, al resumir la Mesa Redonda dedicada a informar y argumentar todo lo que se encauzará por el Gobierno cubano, junto al pueblo, para reforzar el enfrentamiento a la Covid-19 en el territorio nacional.
Son las 10:00 p.m. en la escalinata de la Universidad de La Habana. El Alma Mater sobresale entre las antorchas que sostienen miles de manos, en proporciones nunca antes vistas. La imagen de José Martí en el lateral derecho por el que ahora desciende la multitud, cobra vida. Desaparecen los tonos negros y grises que hemos visto en sus fotos de la época, y el rostro del Maestro se ve iluminado por los rojos, naranjas y amarillos del fuego.