“Nuestra especie por primera vez corre real peligro de extinguirse por las locuras de los propios seres humanos, víctimas de semejante "civilización". Nadie, sin embargo, luchará por nosotros, que constituimos la inmensa mayoría. Sólo nosotros mismos, con el apoyo de millones de trabajadores manuales e intelectuales, sembrando ideas, creando conciencia, movilizando a la opinión pública del mundo y del propio pueblo norteamericano, podremos ser capaces de salvarla.”

“La noble y extraordinaria idea de la solidaridad y el internacionalismo no existe en el mundo capitalista desarrollado y rico. Tales ideas solo pueden surgir del corazón de una sociedad que lucha por la hermandad entre los hombres y los pueblos, que lucha por la justicia en el mundo. Esa ha sido hasta hoy y será siempre nuestra conducta futura, porque confiamos en el pueblo”.

“Sin ideas y concepciones claras no es posible la revolución aun cuando existan las condiciones objetivas. Mas sin lucha enérgica, firme, decidida, e inteligente, a lo que puede añadirse una enorme dosis de audacia, no hay revolución posible”.

“Creo que el hombre también es hijo de la lucha, y las dificultades, los problemas, lo van labrando, como un tomo que labra un pedazo de material, más bien en este caso de materia y de espíritu, que puede ser un hombre”.

“Yo creo que tocios los mártires de la Iglesia lo fueron seguramente por un sentimiento de lealtad, por algo en lo que creían firmemente. Puede haberlos ayudado, desde luego, la idea de otra vida en que su acción sería premiada, pero no creo que fuera el móvil fundamental. En general, la gente que hace algo por temor teme más al fuego, teme al martirio, teme a la tortura, no se atreve a desafiarlos. Las personas que se preocupan por obtener bienes materiales, placeres, premios, tratan de preservar la vida y no la sacrifican.

“Yo creo que la convicción es lo que hace mártires. No creo que nadie se hace mártir simplemente porque espere un premio, o porque tema un castigo; no creo que nadie se comporte heroicamente por eso”.

“Yo hago también el Bachillerato en colegio de jesuitas. Así, analizando retrospectivamente qué cosas influían, a mi juicio, de una manera que no era positiva, puedo decir que todo era muy dogmático: esto era así porque tenía que ser así; hay que creerlo, aunque no se entienda-, si no lo crees, aunque no lo entiendas, es una falta, un pecado, un acto digno de castigo. Es decir, la no utilización del razonamiento, yo diría; el no desarrollo del razonamiento y del sentimiento”.

“En la Constitución establecida se garantizó muy concreta y expresa, la libertad de culto, la libertad de conciencia religiosa”.

“Tengo mi concepto de que Cristo fue un gran revolucionario ¡Ese es mi concepto! Era un hombre cuya doctrina toda se consagró a los humildes: A los pobres, a combatir los abusos, a combatir la injusticia, a combatir la humillación del ser humano. Yo diría que hay mucho en común entre el espíritu, la esencia de su prédica y el socialismo”

“(…) para mí lo más sagrado que hay es el pensamiento del hombre, su derecho a pensar libremente y a crecer en una religión o en otra, señores, es una conquista de nuestra Patria el principio de la libertad de culto y el respeto a todas las religiones, a todas las creencias, a todas las ideas, a todos los credos; esta es precisamente nuestra posición democrática (…)”