“Una conciencia internacionalista implica la renuncia a los chovinismos; implica combatir los egoísmos nacionales, porque el egoísmo nacional no tiene nada de marxista, nada de leninista, nada de comunista”.

“Nadie quiere la guerra, nosotros no queremos la guerra, ningún hombre consciente quiere la guerra, ningún hombre consciente puede pensar que los problemas del mundo de hoy se puedan resolver mediante una conflagración mundial, y están dentro de los principios del marxismo-leninismo, la paz y la coexistencia pacífica. Nosotros no nos apartamos de esos principios, son también nuestros principios”.

“Nuestro espíritu internacionalista, nuestra conciencia marxista, socialista, revolucionaria, y además latinoamericanista, nos obligan a pensar en los intereses de los demás pueblos de América Latina.”

“Somos marxistas, somos revolucionarios, somos realistas, pero tenemos cosas muy sagradas; sobre una serie de cuestiones tenemos nuestras ideas revolucionarias, nuestros conceptos, y hay cosas muy sagradas, y como revolucionarios las defendemos y las sabemos defender”.

“El socialismo, el internacionalismo, el marxismo-leninismo nos dicen que debemos luchar unidos. Por eso pienso que la unión, la hermandad, la solidaridad, la colaboración entre los pueblos de Angola y de Cuba, es un ejemplo para el mundo. Estamos cumpliendo rigurosamente y estamos llevando a la práctica los principios más puros del socialismo y del internacionalismo proletario”.

"No puede haber nada más antimarxista que el dogma, no puede haber nada más antimarxista que la petrificación de las ideas".

“Nosotros no estudiamos marxismo por simple curiosidad filosófica o histórica.  No.  Para nosotros es vital, es fundamental, es decisivo, estudiar marxismo y enseñar marxismo: para la Revolución es vital y es decisivo estudiar marxismo y enseñar marxismo”.

“Porque el marxismo no es solo la única verdadera ciencia de la política y de la revolución, sino que desde que el hombre tiene conciencia de sí mismo, es la única interpretación verdadera del proceso de desarrollo de la historia humana”.

"Es necesario que cada marxista–leninista comprenda que él puede contribuir al marxismo–leninismo con un átomo de su experiencia, que cada solución que él encuentre, cada experiencia que él adquiere, en la solución correcta de un problema, será una experiencia más con la cual enriquece al marxismo–leninismo, porque el marxismo–leninismo se ha enriquecido tanto precisamente por la experiencia de millones y millones de marxista–leninistas actuando en la realidad de la vida.

"Es importante, sobre todo, que entiendan que el marxismo–leninismo no es una doctrina muerta, que no es un catecismo, que no es un esquemita, que llega y se le pone a cualquier problema; que no se trata de una serie de uniformes o de modelos de vestidos que se escogen para este caso o para el otro caso, sino que es un método, es una guía, es un instrumento que, precisamente, tiene que usarlo el revolucionario en la solución concreta de los problemas que se le presentan.