“Los nuevos conocimientos no están en manos de los pueblos pobres, que en la actualidad integran las tres cuartas partes de la población mundial. Están en manos de un grupo privilegiado de potencias capitalistas ricas y desarrolladas, asociadas al imperio más poderoso que existió jamás, construido sobre las bases de una economía globalizada, regida por las propias leyes del capitalismo que Marx describió y desmenuzó a fondo. Hoy, que la humanidad sufre todavía esas realidades en virtud de la propia dialéctica de los acontecimientos, debemos hacer frente a esos peligros”.

“No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son la consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. Hoy tienen la obligación moral de indemnizar a nuestros países por el daño que les hicieron durante siglos.”

“La cruda realidad es que hoy en el mundo subdesarrollado hay más hambrientos, más enfermos, más pobres, más desempleados, más ignorantes, más seres humanos carentes de esperanza. He ahí el caldo de cultivo más propicio del delito, en cuya prevención, además, poco podrán avanzar los países que, ahogados por la deuda y la inequidad del orden económico internacional, carecen de recursos para ello”.

“(…) cuando el médico cumple misión internacionalista, gana él también mucho: toma conciencia de los problemas del mundo, del subdesarrollo, de la pobreza, conoce pobreza de verdad y conoce enfermedades de verdad, viene con más conciencia y es mejor médico”.

“Nadie crea que aquellos hombres que vivían en la esclavitud estaban llamados a ser más desgraciados que los miles de millones de pobres que hay en el mundo de hoy, los miles de millones de enfermos sin asistencia médica, los miles de millones de hambrientos, los miles de millones de analfabetos totales o analfabetos funcionales. Han sido miles de años en que la sociedad humana no ha conocido otra cosa. Esta sociedad que cobra más conciencia cada vez de esas realidades; esta sociedad humana que se hace ingobernable bajo los efectos despiadados de la llamada globalización neoliberal”.

“Nosotros sabemos que los imperialistas explotan, saquean los países y no dejan ninguna riqueza, ningún bienestar. Y nosotros sabemos que el mérito de la revolución, la razón de ser de la revolución y la causa de la revolución es precisamente esa injusticia y esa pobreza.”

“¿Qué es la revolución? ¿De dónde nace la revolución sino de la explotación, de la injusticia, que engendran la pobreza, la miseria y la ignorancia? Una revolución es precisamente una lucha contra esas injusticias, contra esa explotación”.

“El colonialismo no fue ajeno al subdesarrollo y la pobreza que hoy sufre una gran parte de la humanidad. Tampoco son ajenos la hiriente opulencia y el derroche de las sociedades de consumo de las antiguas metrópolis que sumieron en la explotación a gran parte de los países de la Tierra. Por luchar contra el hambre y la injusticia han muerto en el mundo millones de personas”.

“El hambre, inseparable compañera de los pobres, es hija de la desigual distribución de las riquezas y de las injusticias de este mundo”.

“La crisis económica significa, además, la agudización de problemas de gran trascendencia que están muy lejos de resolverse: la pobreza, el hambre y las enfermedades, que matan cada año a decenas de millones de personas en el mundo; el analfabetismo, la incultura, el desempleo, la explotación del trabajo y la prostitución de millones de niños; el tráfico y consumo de drogas, que moviliza e insume cientos de miles de millones de dólares; el lavado de dinero; la falta de agua potable; la escasez de viviendas, hospitales, comunicaciones, escuelas y centros educacionales”.