"Las armas cada vez más sofisticadas que se acumulan en los arsenales de los más poderosos y ricos, como ya expresé una vez, podrán matar a los analfabetos, los enfermos, los pobres y los hambrientos, pero no podrán matar la ignorancia, las enfermedades, la pobreza y el hambre."

"Y yo me decía: Bueno, es lógico, quien conoció la esclavitud no quiere nunca más volver a ser esclavo; quien sabe que existió la discriminación por razones de sexo o de raza, quien sabe que existió la discriminación del pobre, que era la inmensa mayoría del pueblo que, y por ser pobre, era discriminado, y más que discriminado, despreciado, ignorado como un perro, porque hasta los perros eran mejor cuidados por aquellos burgueses de lo que era cuidado un trabajador, de lo que era cuidado un ser humano, no quiere que el país vuelva jamás al pasado.

"Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la humanidad. ¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos? Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan; hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas; hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana."

"La batalla por la paz y la integridad de Iraq es una batalla política y no militar. Si la verdad puede ser asegurada, si la mentira puede ser vencida, la paz en la región aún puede salvarse, con beneficio incluso para el propio pueblo de Estados Unidos. En esa guerra sólo ganarían los productores de armas o los que albergan el imposible sueño de que 6.300 millones de seres humanos, hambrientos y pobres en su inmensa mayoría, puedan gobernarse por la fuerza."

"No encontrarán ustedes en Cuba forma alguna de crimen organizado, ni el clima generalizado de violencia que caracteriza a la gran mayoría de las sociedades actuales, y que tanta preocupación causa con toda razón a quienes siguen de cerca la evolución de estos fenómenos. No verán en las calles de nuestras ciudades niños abandonados, ni observarán las situaciones extremas de miseria y desamparo que se aprecian incluso en las opulentas capitales de muchas potencias desarrolladas. No advertirán la presencia de la droga, ni del juego, ni de la prostitución, ni de la mendicidad.

"(…) no me considero sino un aprendiz de revolucionario, pienso que el socialismo en un solo país puede ser construido; que el comunismo hasta cierto grado puede ser construido. Pero el comunismo, como fórmula de abundancia absoluta, no puede ser construido en un solo país en medio de un mundo subdesarrollado sin el riesgo de que, involuntariamente y sin quererlo, en años futuros pueblos inmensamente ricos se vean intercambiando y comerciando con pueblos inmensamente pobres. ¡Pueblos en el comunismo y pueblos en "taparrabos"!"