“Es ingenuo pensar que un pueblo pueda aspirar a un destino mejor, pueda aspirar a un desarrollo económico, cuando ni siquiera es capaz de comprender la verdad de consumir lo suyo para invertir en el extranjero en lo que podemos adquirir aquí, en lo que podemos producir aquí; es ingenuo pensar que un pueblo pueda aspirar a un destino mejor, pueda aspirar a un desarrollo económico, cuando ni siquiera es capaz de comprender la verdad de consumir lo suyo para invertir en el extranjero en lo que podemos adquirir aquí, en lo que podemos producir aquí”.

“El único camino seguro es aquel camino en que se hace el esfuerzo propio, el único camino seguro de nuestro porvenir es el camino que se base en la inversión de los ahorros de la nación”.

“Estamos conscientes de que el futuro de nuestra patria solo puede ser fruto de nuestros sacrificios, de que hoy tenemos que ajustarnos a lo que tenemos, a nuestras posibilidades”.

“Solo puedo decirles que nunca nos sentimos ni nos sentiremos satisfechos con lo que se haga, porque estamos conscientes de que pasarán muchos años antes de que nuestro pueblo pueda sentirse satisfecho, antes de que hayamos resuelto todos los problemas que nos fueron legando a través de los años, desde el inicio de la república”.

“Cuando el Che muere, incluso pudiera decirse que en el propio pueblo de Bolivia había muchas personas todavía confundidas por la propaganda, por la mentira, por la demagogia, que en los primeros momentos no comprendieron el gesto del Che. Con el transcurso del tiempo, y con el transcurso de los meses y de los años, la figura del Che se fue agigantando, hasta convertirse en un símbolo no solo de los pueblos latinoamericanos, sino incluso de los jóvenes norteamericanos, y un símbolo querido de la juventud mundial”.

“(…) para nosotros la solidaridad no es simplemente una hermosa idea, un bello concepto que se expresa, sino algo real que nosotros hemos tenido sobradas oportunidades de comprender en nuestra experiencia revolucionaria”.

“Los grandes forjadores de nuestros sueños, a los que consagraron su existencia, que llegaron a conocer las entrañas del monstruo imperialista y con relación a los pueblos iberoamericanos, el “gigante de las siete leguas”, poco les faltó para vivir la terrible disyuntiva de tragedia extrema o luminosa esperanza que hoy envuelve a nuestro planeta globalizado”.

“El pueblo que está dispuesto a soportarlo todo, y que soportará cuantos sacrificios sean necesarios si el futuro de la patria lo exige, si el triunfo de la patria lo demanda, lo soportará con mucho mayor tesón y con mucha mayor satisfacción, si sabe que, ni uno solo de nosotros se queda dormido en su puesto, que ni uno solo de nosotros se cruza de brazos, sino que cada uno de nosotros hace el máximo, que cada uno de nosotros hace todo lo posible por salir adelante de las escaseces y de las dificultades”.

“Este es un proceso revolucionario, y que todo proceso revolucionario es un proceso difícil, es un proceso complejo, es un proceso delicado, con el que no puede jugarse; es un proceso que hay que tratar con inteligencia, que hay que tratar con extraordinaria responsabilidad.”

“Considero que en estos momentos la propaganda es vital; sin propaganda no hay movimiento de masa y sin movimiento de masas no hay revolución posible”.