“Hoy la autoridad es el pueblo, hoy el combatiente es el pueblo, el soldado es el trabajador. En caso de una agresión armada a nuestro país, nutren las filas de nuestras fuerzas armadas revolucionarias los trabajadores.”
“Hace 50 años se nos viene engañando con la promesa de reducir el profundo abismo entre países pobres y ricos que no ha dejado de crecer un solo minuto en medio siglo de posguerra. La llamada reciprocidad no sería otra cosa que una injusticia histórica y una brutal arbitrariedad”.
“Se pretende dar igual tratamiento a países con capacidades y niveles de desarrollo muy distintos, lo cual es profundamente injusto. Nuestras economías especialmente atrasadas y vulnerables, consecuencia lógica de siglos de coloniaje, esclavitud y saqueo, sin esquemas preferenciales y un aporte considerable de recursos no reembolsables procedentes del exterior, no podrían participar jamás con éxito en la economía mundial”.
“La globalización es inevitable. Vano sería oponerse a una ley de la historia. Pero la que hoy se desarrolla, desde un punto de partida igualmente histórico, es en cambio posible y también inevitable transformarla, sin lo cual nuestra especie no podría sobrevivir. Tal vez es ya tarde, pero sería mejor no esperar a que fuese demasiado tarde”.
“Los últimos siete años han sido de intenso y creciente batallar en el campo de la solidaridad y de la formación de médicos cubanos y de otros pueblos hermanos. Los medios y los métodos se han revolucionado de modo increíble, y la formación teórica y práctica supera considerablemente la que se conoció a lo largo de la historia. Más exacto sería decir que la multiplican”.
“Fue la Ley de Reforma Agraria precisamente lo que definió a la Revolución Cubana.”
“Estábamos convencidos de que los campesinos se sumarían a la Revolución, sabíamos que esos campesinos no eran diferentes de los campesinos de 1868 y de 1895; que hacía falta iniciar de nuevo la lucha, que hacía falta reanudar los combates por la Revolución, que en esa lucha los campesinos estarían al lado de la Revolución y lucharían abnegada y heroicamente. Y así fue”.
“La hora es de trabajar sin miedos ni temores, la hora es de trabajar sin desconfianzas ni dudas, de trabajar todos, de trabajar todos los cubanos sin excepción; de trabajar todos por el bien de todos, porque el triunfo de la Revolución es el triunfo de todos, y porque el fracaso de la Revolución sería el fracaso de todos”.
“Podemos afirmar que nuestra Revolución es ahora más fuerte, que nuestra Revolución es ahora más sólida; que Cuba y su Revolución serán mejor comprendidas, que Cuba y su Revolución tendrán cada día más simpatizantes, que Cuba y su Revolución tendrán cada vez más amigos en todos los pueblos del continente, y eso es lo que hace más difícil una contrarrevolución”.
“A los que crean que la democracia es una pura teoría, a los que crean que la democracia es una mentira para engañar a los pueblos, a los que hablan de democracia y se olvidan del dolor y la miseria de los pueblos, les decimos que no hay democracia sin justicia social; que no puede haber democracia, ni puede llamarse democracia, ninguna doctrina que se olvide de las necesidades del hombre”.