"¡Esta Revolución es del pueblo! Y es al pueblo a quien le corresponde defenderla; es al pueblo a quien le corresponde preservarla de vicios, de injusticias y de errores; es al pueblo a quien le corresponde imponer ese espíritu de justicia y de rectitud, y es solo el pueblo quien puede imponerlo".
“Este pueblo tiene una larga tradición de lucha desde hace mucho tiempo, y fue lo que logró ir creando su conciencia, conciencia que no pudo ser destruida en todos los siglos de dominación”.
“Nuestra liberación no es un don que se deba a la gracia o al permiso del imperio, es resultado de nuestras luchas por conquistarla o mantenerla, es fruto de la sangre y de la vida de muchos de los mejores hijos de nuestros pueblos. Y ese derecho no podrán nunca arrebatárnoslo”.
"Después de este largo trecho que ha andado la república, nos imaginamos aquellos hombres que hace más de medio siglo concibieron para su patria grandes realizaciones, por las cuales ellos se decidieron a entregarlo todo. ¿Qué cruzaba por la mente de aquellos revolucionarios? ¡Cuántas esperanzas! ¡Cuántos sueños de felicidad para su país! Cuántas ilusiones, sin pensar quizás en lo lejos que estaban de realizarse todavía, porque la patria plenamente libre, la república absolutamente independiente y soberana, el pueblo dueño de sus propios destinos, fue un sueño de aquel día”.
“Los propios problemas de la Revolución, lejos de retrasar la Revolución, lejos de dificultar nuestras aspiraciones, nos enseñan a superar las dificultades e incluso superar esas aspiraciones”.
"No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales.
“La Revolución cultiva la dignidad en el pueblo, cultiva la conciencia revolucionaria en el pueblo, el sentido del deber, mas no el odio; pero en el cumplimiento del deber hacemos lo que debemos hacer, en el cumplimiento del deber adoptamos las medidas que sean necesarias tomar, y en el cumplimiento del deber debemos ser firmes y debemos ser inflexibles con nuestros enemigos. Pero principalmente nos guía el sentido del deber, y no un sentimiento de odio”.
“¡Es deber del pueblo, es deber de la Revolución, es deber de la patria, abrirle paso a la inteligencia, abrirle oportunidad a la inteligencia, abrirle paso a la vocación, abrirle paso a la virtud y al mérito!”
“La mente humana se subleva de indignación al pensar que muchos de los angustiosos problemas que agobian a la mayor parte de la población mundial, como son el hambre, la incultura, la desatención de la salud, la falta de vivienda y de trabajo, pudieran aliviarse en gran medida si solamente una parte de los fabulosos recursos que se destinan a la carrera de armamentos y a los gastos militares se pusieran en función de la justa causa del bienestar y el progreso de los pueblos”.
“Los hombres pasan, los pueblos quedan; los hombres pasan, las ideas quedan. Los hombres pasan, pero el sentido de la justicia, de la hermandad y de la igualdad entre los seres humanos, el derecho a defender sus valores, a defender sus esperanzas, a defender su alegría, (…) en nuestro pueblo, no pasará jamás”.