“Las ideas son y serán siempre el arma más importante. La experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuese agredido e incluso ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer dondequiera que se encuentre puede ser un ejército; cuando un combatiente o un grupo de ellos quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y continuar la lucha”.

“Supimos seguir adelante cuando todo un sector del mundo progresista emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbó ante el viejo adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito la anacrónica ideología, y las sucias mañas del sistema opresivo y explotador que se pretendía superar para cambiar al mundo”.

“¡El arma del revolucionario es la verdad! ¡El arma del revolucionario es la razón! ¡El arma del revolucionario es la idea! ¡El arma del revolucionario es el pensamiento! ¡El arma del revolucionario es la conciencia! ¡El arma del revolucionario es la cultura! ¡El arma del revolucionario contemporáneo es la interpretación correcta de las leyes científicas que rigen la marcha de la sociedad humana!”

“Nuestra Revolución no la impuso nadie desde fuera, ella se forjó en heroica lucha contra la dominación imperialista y las más enconadas y feroces agresiones exteriores; nuestra Revolución surgió en el seno mismo del pueblo, concebida y realizada por hijos humildes del pueblo. Nuestra Revolución nació así de una pequeña semilla que hoy se ha convertido en gigantesco árbol; es sueño secular de ayer transformado en hermosa realidad de hoy, voluntad de pueblo convertida ya en un pedazo irreversible de la historia”.

“Aquel pensamiento tan bien expresado en aquella carta de Martí donde le decía a Juan Gualberto Gómez: conquistaremos toda la justicia. Desde los primeros momentos de nuestra Revolución, comenzamos a conquistar la justicia. En esa frase de Martí se resume todo: conquistaremos toda la justicia. ¿Qué significaba conquistar toda la justicia sino el socialismo? ¿Cómo más se podía interpretar?”

“Sin el socialismo cientos de miles de cubanos no habrían cumplido misiones internacionalistas, ni nuestra patria habría podido aportar un solo grano de arena en la lucha contra el colonialismo en Africa, ni sus hijos habrían derramado una sola gota de su sangre combatiendo contra las fuerzas al parecer invencibles del oprobioso sistema del apartheid, el racismo y el fascismo.”

“Sin el socialismo Cuba no habría podido resistir la hostilidad de nueve Presidentes de Estados Unidos que (...) fueron hostiles o sumamente agresivos y hostiles contra nuestra patria. Habría que añadir al que acaba de acceder al trono presidencial que, a juzgar por los primeros pasos dados en la esfera internacional y el lenguaje de sus asesores y sus aliados de la mafia terrorista de Miami, se evidencia que podríamos estar ante una Administración belicosa y carente totalmente de ética.”

“(…) soy optimista sobre bases racionales y sólidas. Me inquieta el futuro, pero también creo cada vez más que la solución está al alcance de nuestras manos, si logramos hacer llegar la verdad a un número suficiente de personas entre los miles de millones que pueblan el planeta”.

“Las circunstancias históricas en que se desarrolló nuestra lucha demostraron que no podía siquiera calificarse de revolucionaria, si no era antimperialista y, además, socialista. Sólo el socialismo podía unir tan estrechamente a las grandes masas del pueblo para librar la gigantesca batalla moral, política, económica y social que teníamos por delante, así como para estar dispuestos a librarla en el terreno militar si el país era invadido. Era necesario conquistar toda la justicia, como había dicho Martí a Juan Gualberto Gómez.

“Nuestras victorias son una medida de nuestros esfuerzos, y por ello nos satisfacen, porque nos sirven para medir el resultado de nuestros esfuerzos”.