“Las convicciones más profundas, a prueba del tiempo y los vaivenes de la vida, no se alcanzan en un día. Hay que vencer antes muchas tendencias que llevamos dentro”.
“(…) nuestra libertad jamás será una libertad completa, jamás será una libertad cabal, mientras los demás pueblos no sean también libres; sabemos que en nuestra lucha con el imperialismo jamás podríamos salir victoriosos si no nos apoyamos en las fuerzas de todos los que luchan contra el imperialismo”.
“Nuestras victorias son una medida de nuestros esfuerzos, y por ello nos satisfacen, porque nos sirven para medir el resultado de nuestros esfuerzos”.
“Cuando hablamos de nuestros triunfos, cuando proclamamos nuestros triunfos, cuando miramos esperanzados hacia el mañana, no solo miramos por nosotros, sino que miramos también por los demás; no solo deseamos esto para nosotros, sino que deseamos esto para todos los demás pueblos igual que nosotros”.
"La historia de un país, las victorias de un país, los avances de un país se escriben cada día, se escriben en el esfuerzo y en el trabajo diario, se escriben no solo con el heroísmo de un día, sino con el heroísmo de todos los días; no con el deber que se cumple un día de modo singular, sino con el deber que se cumple todos los días."
"La victoria de un batallón no es la victoria del comandante que lo manda, sino la victoria de todos los soldados que lo integran".
" (...) el pueblo de Cuba es fuerte ahora no por sus armas, desde luego, sino por su moral, por su prestigio. Es fuerte Cuba ahora por el ejemplo que les ha dado a otros pueblos. Ese ejemplo de nuestra victoria tiene que estar alentando ahora a millones de corazones, porque no se sabe lo que vale un ejemplo. Vale más que nada".
“Seguiremos adelante victoriosamente, demostrando que, en las condiciones sin precedentes y en extremo difíciles en que ha debido luchar nuestro heroico pueblo, lo imposible es posible”.
“Hay gentes solapadas impacientes por lanzar nuevos zarpazos, incapaces de comprender que no hay ya fuerza en el mundo que pueda vencer a la Revolución Cubana si, como lo hemos hecho durante medio siglo, somos capaces de percibir y superar nuestros errores, y de preservar las virtudes que nos dieron y nos darán siempre la victoria”.
"Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así: batalla, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. Batalla que comenzaron los maestros, que prosiguieron los alfabetizadores populares, y que cobró extraordinario y decisivo impulso cuando nuestras masas juveniles, integradas en el ejército de alfabetización "Conrado Benítez", se incorporaron a esa lucha".