Saluda en el Maridian Hill Park, en Washington a los niños McNeill (9) y a su hermano Gary (5).
Deposita una ofrenda floral ante la tumba del Soldado Desconocido, en el Cementerio Nacional de Arlington.
Saluda al embajador de Rusia, Mikhail Menshikov durante la recepción ofrecida al Cuerpo Diplomático acreditado en Washington. Al centro Ernesto Dihigo, embajador cubano.
Junto a Celia Sánchez y el periodista norteamericano Herbert Mathews, columnista del New York Times, amigo de la Revolución cubana, en la recepción en la Embajada de Cuba en Washington.
Asiste al almuerzo que le ofrece la Sociedad Americana de Directores de Periódicos con motivo de su visita a los Estados Unidos, en el Hotel Slatler Hilton. Cubriendose de las luces de las lámparas, antes de comenzar a hablar ante los miembros de la Sociedad de Editores de Prensa de Washingon.
En el hotel Statler Hilton le está esperando para almorzar Christian Herter, el cual en solo unas horas será el nuevo secretario de Estado, quien se adelanta para recibirlo.
Amigos, simpatizantes y adversarios se dan cita en el aeropuerto de Washington donde la nave aérea aterriza cerca de las 9 de la noche. En la comisión de recepción figuran el secretario auxiliar de Estado, Roy R. Rubottom, y el jefe del protocolo, Wiley Buchanan.
En horas de la tarde arriba al aeropuerto de Ciudad Libertad. Antes de subir al avión, en brevísima alocución, advierte que su viaje es una continuación de la Operación Verdad, para defender a la Revolución contra todas las calumnias y que viaja también como una cuestión de cortesía, ya que fue invitado inicialmente por la Asociación de Editores de Periódicos de los Estados Unidos.
Encuentro sostenido con Juan Pablo II en su visita oficial a Cuba.
En una conversación exclusiva con la Revista Time.