"[…] Comandante en Jefe hay uno, y en la historia de este siglo y en los siglos por venir, será el único, lo demás será el Partido Comunista de Cuba fundado por él […]."
"Aspiramos no a una obra temporal, sino eterna, y para ello es indispensable consolidar un baluarte del que ha sido siempre ejemplo supremo nuestro Comandante en Jefe: la honestidad."
"En la celda estaba la pequeña cama de él y pusieron otra para mí. La comida del presidio […] era malísima, nos permitían una pequeña hornilla eléctrica. Con lo que nos mandaba la familia y con la comida del presidio, todos los días me arreglaba el almuerzo. Él lo hacía para que yo me alimentara, porque era muy delgado y por la inactividad nunca tenía apetito, por tal motivo él me cocinaba. Así que puedo decir que yo tuve uno de los cocineros más famosos del mundo, que se llama Fidel Castro.
(...)
"Ser hermano de Fidel es un privilegio. Siempre fue, desde la infancia, mi héroe; porque de todos los hermanos, yo soy el cuarto. Está una hermana, la mayor, después Ramón, un año después Fidel, cinco años después yo. O sea, que él, llevándome cinco años, era mi hermano inmediato superior. Y siempre fue mi héroe, mi más cercano compañero, pese a la diferencia de edad."
"[…] para mí esa actitud de Fidel no era nueva, desde que tuve uso de razón lo que más admiré en él fue su honradez, su gigantesca fuerza de voluntad a quien no le arredró nunca obstáculo alguno. Jamás se ha dado por vencido. Ese Fidel se me revelaba ahora en toda su grandeza al desafiar con 7 fusiles a 70 mil de la tiranía."
"[…] en Cuba tenemos un líder, el pueblo y todos nosotros confiamos en él, lo respetamos y nos sentimos representados por él."
"[…] Fidel […] está fuera de serie, tiene un radar que no lo limita la curvatura del planeta, sino que en muchas cuestiones le da la vuelta entera. Es un ser muy previsor, muy inteligente y de una energía envidiable […] Él tiene una voluntad de hierro […]."
"[…] a raíz del fracaso de la Huelga de Abril de 1958, cuando la tiranía, alentada y envalentonada por ese duro revés, creyó que había llegado el momento del asalto final contra el Primer Frente de la Sierra Maestra, y se dispuso a lanzar una ofensiva, que resultó la mayor de toda la guerra, con el propósito de aplastar definitivamente la Revolución.
"Su enorme confianza en el triunfo y su fe inquebrantable en él, sumado a su recia postura de líder revolucionario, contribuyeron de manera decisiva al real y significativo hecho de que un destacamento pequeño, exhausto, sobreviviente de un duro revés, que pasó posteriormente por situaciones muy difíciles, se convirtiera en un poderoso ejército guerrillero victorioso".
"Pero una de las cosas que más he admirado de él y que más hondamente ha influido en todos los que hemos tenido el privilegio de estar junto a él durante los años de la lucha armada y después del triunfo de nuestra Revolución, es su fe en el pueblo y en la capacidad de este para recuperarse de cualquier revés transitorio, su absoluta confianza en la victoria."
