Tomado de
"La Secretaria de la República"
En los primeros años de la Revolución, El Vaticano tenía en Cuba a un nuncio exquisito que se llamaba monseñor Cesare Zacchi. Era italiano, y como buen italiano, le gustaba la cocina, sobre todo las pastas. Entonces Fidel lo retaba a competir de cocineros. ¿Tú te imaginas lo que era mandar a buscar al nuncio para hacer competencias de espaguetis y hablar sobre política y religión? Celia se lo decía riéndose: «Mira que tú eres fresco. Enseñar a un italiano a hacer espaguetis». Hubo noches en que Fidel lo llamaba a las 11:00 p.m. para compartir y hacer espaguetis.
