"Fidel es el imán que atrae a creyentes y no creyentes en el proceso revolucionario. Verlo es un hecho histórico que no se borra jamás de la mente. Es un conversador increíble, te exprime hasta el último conocimiento que tienes, y luego con una fluidez increíble se lo cuenta a la humanidad."
Fidel es el imán que atrae a creyentes y no creyentes en el proceso revolucionario. Verlo es un hecho histórico que no se borra jamás de la mente. Es un conversador increíble, te exprime hasta el último conocimiento que tienes, y luego con una fluidez increíble se lo cuenta a la humanidad.
Mi padre en La Habana le regaló unas obras gráficas y el Comandante le preguntó por la técnica de la litografía. Él le explicó y, después, Fidel sabía más de litografía que el propio Guayasamín. Él todo lo quiere saber, lo investiga todo.
Al periodista cubano Pedro Martínez Pírez, quien en 1961 era diplomático en Quito, Ecuador, mi padre manifestó su deseo de visitar Cuba para conocer al Comandante en Jefe. La petición fue cumplida, y el 6 de mayo de aquel año, en el Instituto Cubano
de Amistad con los Pueblos (ICAP), en La Habana, se conocieron Fidel y Guayasamín.
