Yo conocí a Fidel a través de Radio Habana Cuba, hace muchísimos años. Era entonces un fanático de la onda corta y no me perdía ninguno de sus discursos, especialmente los del Día Internacional de los Trabajadores.
Nunca imaginé que fuera él mi primer televidente en el programa Dossier. Un día el embajador cubano en Venezuela me dijo: «Escríbele a Fidel». «¿A Fidel?», le pregunté. «Fidel debe tener cosas más importantes que leer que una carta mía», le contesté.
