Todo lo preguntaba

Destacado combatiente clandestino y guerrillero. Bajo las órdenes directas de Fidel cumplió múltiples misiones y participó en diversos combates en la Sierra Maestra, donde fue ascendido a capitán. Tras el triunfo fue designado director general de Deportes, cargo que ocupó hasta la creación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación en 1961. En lo adelante desempeñó múltiples responsabilidades en el ámbito militar y civil.

Siempre tuve muy buenas relaciones con Fidel, no puedo decir otra cosa, aunque al principio yo era un poco malcriado, y una vez se peleó conmigo, y estuvo como un mes sin hablarme. Yo dirigía el Enlace de La Habana y no sé por qué se molestó, solo sé que tenía toda la razón.  
 
Un buen día me mandó a buscar a su apartamento de la calle 11, en el Vedado, para salir de recorrido. Llegué allá y al poco rato bajó Fidel. Nos montamos en un jeep. Él se montó adelante y yo atrás. Se puso una pata de los espejuelos en la boca, le dijo al chofer que se dirigiera al plan lechero de Niña Bonita, y en todo el camino  
no habló.  
 
Llegamos a Niña Bonita, donde habíamos hecho una estación de bombeo para regar todas las tierras de las vaquerías, pero él, por cierta razón, no estaba muy de acuerdo con aquello. Nos bajamos en la primera presa que está en la entrada de Niña Bonita y me dijo:  
 
—Explícame todo este rollo que has armado aquí.
—No, Comandante, esto es una estación de bombeo.
Y empezó a preguntar:
—¿Cuántos motores tienes?
—Comandante, cuatro motores.
—¿Cuánto vale cada motor?
—3 125 pesos.
—¿De qué país son?
—De Inglaterra, Comandante.
—¿Cuántos aspersores mueve?
—76.  
—¿Cuántas hectáreas al día?  
—Dos hectáreas.  
Hasta que llegamos caminando a la cortina de la presa y me dijo:  
—¿Cuántos litros por segundo gasta la presa?  
Y ahí sí le tuve que contestar:
—Comandante, de eso yo no sé nada.  
Y me dijo:
—Guerrita, ¿hasta cuándo tengo que luchar con tu ignorancia?  
—Hasta que me muera Comandante, porque yo soy un medio  
básico de esta Revolución.  
Me dijo:
—Tú lo que eres es tremendo jodedor.  
Era así, todo lo preguntaba.

Tomado de
"Yo conocí a Fidel"