Es un viaje diferente. En otros tiempos los presidentes cubanos, de acuerdo a una infortunada tradición criolla, se trasladaban al poderoso país vecino a recibir las bendiciones de Washington. Ahora, con Fidel, se rompe el lastimoso molde de subordinación política. Nunca un gobernante, en viaje por Estados Unidos, ha sido tan cabal representante de su pueblo como  el héroe de la Sierra Maestra.
Encontré un ejemplar sobre la mesa de trabajo de la periodista mexicana Carmen Lira, directora de La Jornada. Teníamos una cita en su oficina, al filo de la madrugada, hora en que ella suele dar su bendición a la última página del diario que entra a la imprenta. Quien la conoce, sabe que esta mujer es austera en la adjetivación y que no disimula su dicción abrupta y lacónica. Sin embargo, nos recibió con Todo el tiempo de los cedros en las manos: “es un libro precioso.”
Se agitan las aves de rapiña y sobrevuelan, sombríamente, sobre Cuba. Da vergüenza asomarse a la prensa internacional y a ciertas declaraciones de algunos políticos norteamericanos españoles. No se habla de otra cosa que no sea de la “caída” de Fidel, pero no en el sentido literal del accidente, sino en la posibilidad de que todo un país tropiece y se venga abajo y sea el festín de los viejos buitres que llevan 40 años a la espera del momento para devorarnos.
En aquellos minutos angustiosos pasaron como ráfagas las imágenes de Fidel en su yipi por los cañaverales, persiguiendo ciclones, recorriendo la Sierra Maestra o encabezando aquel combate histórico de agosto 5 del 94.  Siempre verdeolivo el yipi y el guerrero.  Siempre con el valor en medio del pecho.
Aquí terminan las similitudes. Smith escribió sobre un período que conoce de primera mano. No así Coltman. Su libro tiene un solo capítulo sobre sus años como embajador británico en Cuba (1991-1994). Es un capítulo muy bueno, lleno de interesantes observaciones, pero los diecinueve restantes se refieren a años y a temas que el autor no conoce bien. La mitad del libro habla de Fidel Castro antes de que llegara al poder; la otra mitad, de los años de su gobierno hasta fines del siglo xx.
Me decía Randy Alonso cuando me entregó el libro “Todo el Tiempo de los Cedros (Paisaje familiar de Fidel Castro Ruz)” de Katiuska Blanco que “era una biografía no autorizada, pero consentida” por Fidel. ¿Y cómo no puede ser consentida esta obra repleta de olores a cedro, al batey, al tabaco, a la Cuba que soñábamos desde carajitos cuando Radio Habana Cuba retaba al gringo y los orígenes de quien hoy es muestra inequívoca de dignidad para América Latina?
¿Cuál es el misterio de Cuba, se preguntan muchos, que con sus resultados en todos los sectores de la sociedad, viene demostrando a los pueblos del mundo que otro mundo mejor es posible? Aun bajo la presión de un bloqueo económico que dura más de 40 años, agresiones militares, biológicas, planes de asesinatos a sus dirigentes, múltiples sabotajes y acciones terroristas. Todo ello, además, organizado y dirigido por la mayor potencia mundial: el gobierno de los Estados Unidos. Nada ha debilitado al pueblo cubano que muestra al mundo una lección de independencia y soberanía cada vez superior.
Ahora podríamos decir: Vamos bien Camilo, Che, compañeros caídos en el Moncada y en el Granma, en la Sierra y en el Llano, en la lucha contra la tiranía, en Girón, en la lucha contra bandidos en el Escambray, en la lucha internacionalista, hombres y mujeres que murieron como consecuencia de los actos terroristas y los crímenes del imperio, compañeros internacionalistas que se llenaron de gloria liberando pueblos, contribuyendo a su liberación y defendiéndolos de intentos imperialistas de reconquistas.
La revista norteamericana Forbes ha vuelto a situar al presidente cubano Fidel Castro entre los gobernantes más ricos del planeta. Le adjudica un patrimonio personal de 550 millones de dólares y afirma que su fortuna procede de una red de negocios estatales.
El Presidente Fidel Castro sigue regalando buenas noticias. Si todas las que ya anunció el pasado 8 de marzo dejaban alguna duda de que el país comienza a salir del período especial, y la luz que tanto hemos añorado avizorar es ya palpable en el horizonte de los cubanos, su intervención de anoche reafirma esa certeza. El líder de la Revolución dio a conocer la víspera, en un encuentro en el Palacio de las Convenciones, lo que él mismo calificó como la noticia más importante de su intervención: la puesta en vigor, a partir de hoy, de una nueva tasa de cambio para el peso cubano.
En efecto Buon Ma Thuot, muy cerca de las fronteras de Laos y Cambodia, en el centro del territorio ocupado por el régimen títere, era a todas luces inexpugnable. Poseía numerosos campos de aterrizaje construidos sobre las extensas mesetas, un perfecto sistema de trincheras y alambradas electrónicas, y representaba el punto de convergencia de las más importantes carreteras que se dirigían hacia Saigón y otros sitios de vital importancia. Su cielo era vigilado día y noche.
El Presidente Fidel Castro clausuró anoche la Conferencia Internacional América Latina en el Siglo XXI: Universalismo y Originalidad, que sesionó en su última jornada en el Palacio de las Convenciones.