Artículos y Reflexiones
Para cuestionar el papel de Cuba en ese terreno, tendría que empezar a reconocer, sin ambages, que esta ha sido la nación que más ha hecho por la educación, la ciencia y la cultura, entre todos los pueblos del planeta, y su ejemplo es seguido hoy por otros gobiernos revolucionarios y progresistas. Si tienen duda alguna, pueden preguntárselo a Naciones Unidas.
El expresidente Jimmy Carter declaró ayer al diario Folha de São Paulo: “A mí me gustaría que (el embargo) se acabara hoy mismo. No hay razón para que el pueblo cubano siga sufriendo"... Carter expresó finalmente que de los dirigentes cubanos dependían también los resultados. Es cierto, de nosotros y de todos los cubanos que han luchado y están dispuestos a luchar.
El Primero de Mayo, todavía bajo la impresión del desfile, de los colores de nuestra bandera, que es hoy símbolo de solidaridad ante los ojos del mundo, y de las caras jóvenes, inteligentes y entusiastas de nuestros estudiantes, que cerraron el desfile de aquel río desbordado, me venían a la mente las palabras del poeta, tantas veces repetidas aquel día:
“¡Por esta libertad habrá que darlo todo!”
El jueves 30 de abril fue infortunado para Estados Unidos. Se le ocurrió ese día incluir a Cuba una vez más en la lista de países terroristas. Comprometidos como están con sus propios crímenes y mentiras, tal vez el propio Obama no podía deshacerse de ese enredo. Un hombre cuyo talento nadie niega, tiene que sentirse avergonzado de ese culto a las mentiras del imperio. Cincuenta años de terrorismo contra nuestra Patria salen a la luz en un instante.
Los colores rojo, azul y blanco de nuestra bandera, ondeada por las manos laboriosas de miles de jóvenes de la Universidad de las Ciencias Informáticas que cerraban el desfile, precedidos por los jóvenes de las Federaciones Universitaria y de Nivel Medio de la capital, los disciplinados y activos jóvenes de humilde origen que se forman como trabajadores sociales, los niños de La Colmenita y de otras creaciones de nuestra Revolución, saben que son portadores de un fuego que nadie podría jamás apagar.
Esperamos que cada Primero de Mayo miles de hombres y mujeres de todos los rincones del planeta compartan con nosotros el Día Internacional de los Trabajadores, que durante 50 años hemos venido celebrando. No en vano, mucho antes del Primero de Enero de 1959 habíamos proclamado que nuestra Revolución sería la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes. Los éxitos de nuestra Patria en las esferas de la educación, la salud, la ciencia, la cultura y otras ramas, y en especial la fuerza y la unidad del pueblo, lo están demostrando, a pesar del bloqueo despiadado.
Estos días, en que tanto se habló del prolongado e injusto bloqueo a Cuba en las altas esferas de los países del continente, leo en La Jornada, de México, una noticia: “A finales de 1963, el entonces procurador general Robert F. Kennedy buscó anular la prohibición de viajes a Cuba, y hoy su hija, Kathleen Kennedy Townsend, expresó que el presidente Barack Obama debería tomar esto en cuenta y apoyar iniciativas legislativas para permitir a todo estadounidense el libre tránsito...
La intervención de Daniel en la Mesa Redonda de la Televisión Nacional fue como esperaba. Habló con elocuencia, fue persuasivo, sereno, irrebatible.
No ofendió, ni quiso ofender a ningún otro país de América Latina, pero aferrado a la verdad cada minuto de su comparecencia: Venezuela, Bolivia y Nicaragua, como portavoces del ALBA, de forma expresa rechazaron la idea de que la Declaración Final fuese...
Los hechos históricos demuestran la política hegemónica de Estados Unidos en nuestra región y el papel repugnante de la OEA como odioso instrumento del poderoso país.La fórmula de Insulza es borrar del mapa el criminal acuerdo. Raúl declaró en Cumaná que Cuba jamás se reintegraría a la OEA. Utilizando una frase lapidaria de Martí expresó que primero “se unirá el mar del Sur al mar del Norte, y nacerá una serpiente de un huevo de águila”.
El bloqueo a Cuba ni siquiera se mencionó en la Declaración Final y el Presidente de Estados Unidos la utilizó para justificar sus acciones y encubrir supuestas concesiones de su Administración a Cuba. Nosotros comprenderíamos mejor las limitaciones reales que el nuevo Presidente de Estados Unidos tiene para introducir cambios en la política de su país hacia nuestra patria, que el uso de la mentira para justificar sus acciones.
Vivimos tiempos nuevos. Los cambios son ineludibles. Los líderes pasan, los pueblos permanecen. No habrá que esperar miles de años, solo ocho serán suficientes, para que en un auto más blindado, un helicóptero más moderno y un avión más sofisticado, otro Presidente de Estados Unidos, sin duda menos inteligente, prometedor y admirado en el mundo que Barack Obama, ocupe ese inglorioso cargo.