El 13 de agosto se cumplirán 92 años del natalicio del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro (1926-2016), fecha que por estos días invita a la reflexión sobre el legado de un hombre comprometido con las causas justas.
 

El propio Fidel le recuerda al vecino del Norte que el proceso de 1959 nació sin permiso de Washington, y que «si los yankis intentan destruir la Revolución Cubana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo!».

«Fidel está en el corazón de todos los angolanos. Angola, África y el mundo, le deben mucho al Comandante», sentencia António Paulo Kassoma, secretario general del Movimiento por la Liberación de Angola (MPLA), cuando Granma le pregunta sobre la impronta del líder de la Revolución Cubana en el continente africano.
 

Una Caracas expectante recibe al líder rebelde, apenas 22 días después de la victoria revolucionaria. Es el primer viaje de Fidel luego del triunfo en la Mayor de las Antillas y va en gesto de agradecimiento porque “de Venezuela, Cuba solo ha recibido favores”.
 
Ese 23 de enero de 1959 la nación sudamericana conmemora un año del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Miles de personas se congregan en el aeropuerto de Mai­quetía para recibirlo, entre ellas el contralmirante Wolfgang Larrazábal y Fabricio Ojeda, protagonistas de la victoria popular.

Con la misma fuerza con que fue fundado el 4 de junio de 1912, arriba el (PCCh) a su centenario. En estos tiempos de nuevas batallas, los comunistas chilenos siguen el camino trazado por Luis Emilio Recabarren, tipógrafo que fundó en Iquique el Partido Obrero Socialista (POS). Diez años después, el 2 de enero de 1922 en el Congreso de Rancagua, se integró a la Internacional Comunista y asumió su nombre actual.