La independencia de Angola peligraba a pocos días del 11 de noviembre de 1975, cuando se proclamaría la República Popular en ese país. Por el norte del territorio, fuerzas del vecino ejército de Zaire y del Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA) intentaban cercar a Luanda, mientras los invasores sudafricanos avanzaban hacia la capital desde el sur junto a la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA). Desde octubre se habían acrecentado las tensiones en la nación africana.
 

El lanzamiento de la bomba atómica sobre las ciudades inermes de Hiroshima y Nagasaki, los días 6 y 9 de agosto de 1945, conmovieron dramática e inolvidablemente a Fidel. Reconoció como sobrecogedores los relatos de la explosión y sus terribles consecuencias. Apenas unas semanas atrás había concluido sus estudios de bachillerato en el Colegio de Belén y, durante las semanas de regreso al espacio entrañable de la casona grande en Birán, se alistaba para comenzar la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana en septiembre de aquel año.

Como flashazo a la memoria me llega aquel 25 de noviembre de 2016. El cielo estaba enrojecido y las densas nubes apenas dejaban ver las estrellas, como si el infinito también supiera que toda Cuba comenzaba a estar de luto y entraba en un insólito estado de mudez.