En Estados Unidos, Fidel Castro fue desde el inicio declarado enemigo oficial por desafiar al superpoder en su propio patio trasero, sobreviviendo a unos 11 presidentes estadunidenses, muchos de los cuales habían ordenado su asesinato o financiaban intentos contrarrevolucionarios para derrocar su gobierno. Su respuesta fue la solidaridad con el pueblo de Estados Unidos.
De los 150 jefes de Estado que asistieron a la pasada Cumbre del Milenio de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ninguno recibió una bienvenida así: casi 3 mil personas --activistas, religiosos, sindicalistas, latinos, negros, inmigrantes, estudiantes, maestros, artistas-- llenaron la iglesia Riverside para escuchar a Fidel Castro.