Hace 15 años, al día siguiente del paso devastador del huracán Katrina sobre Luisiana, el gobierno de Cuba ofreció al de Estados Unidos el envío inmediato de una brigada médica con mil 586 especialistas y 36 toneladas de medicamentos. El desinteresado y humanista ofrecimiento fue rechazado por Bush con altanería y burla, a pesar del desesperado llamado de ayuda de la gobernadora del estado. Bush se había referido anteriormente al terrorismo que anidaba en los más oscuros rincones del planeta señalando a Cuba, Irak, Irán y otras naciones.

Los cubanos, dotados siempre de un sentido del humor agudo, exclamaron: “¡Tenía que ser el 17 de diciembre!” cuando se dio a conocer la noticia del diálogo iniciado entre Estados Unidos y Cuba, pero sobre todo la liberación y el regreso completo de los cinco presos cubanos a su tierra natal.