Sí, podríamos dejar de ser solidarios, posiblemente los egoístas de este mundo nos otorguen un aplauso cerrado y unas loas, aunque ellos son los menos, a pesar de ser los que más tienen. Podríamos pasarnos al bando de los que miran hacia otro lado, para no ver el rostro triste de la miseria y la desigualdad.
 
Sí, podríamos dejar de ser solidarios, pero qué hago con la imagen de mis años infantiles donde veo a mamá llevando una taza, del nunca abundante café con leche, hasta la humilde casa de Nena, una mujer negra y postrada, que necesitaba ayuda.