Desde el mismo día en que nació el 27 de abril de 1921, Pastorita Núñez González ganó el calificativo de "rebelde" porque, según cuentan, no paraba de llorar, en manos de la partera. Y no lo perdió ni lo perderá nunca, ni siquiera ahora, cuando una hemorragia cerebral ha apagado su vida, porque los sueños que construyó siguen imbatibles.