Desde sus primeras entrevistas en la Sierra Maestra, al líder de los revolucionarios cubanos, Fidel Castro Ruz, se le reconoce por su traje de campaña.
El color verde olivo de la gorra, camisa y pantalón, se integraba al característico tono del paisaje montañoso, lo que favorecía al factor sorpresa, principio táctico del combate de los rebeldes. Así, en la organización del plan de ataque, la desventaja en cantidad de armas y hombres, era suplida por la pericia, astucia y el camuflaje.
